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miércoles, 9 de abril de 2014

Alfabetos reducidos

Sin duda, uno de los entretenimientos lingüísticos con más posibilidades del panorama ludolingüístico es la creación de textos utilizando solo una parte del alfabeto. Puede ser, por ejemplo, usando solo la primera mitad del abecedario, o solo la segunda. Puede ser utilizando todas las consonantes pero solo una vocal, lo que nos dará textos monovocálicos (ver El jefe y Clara). Puede ser usando solo letras que son simétricas (ver Simetrías). O puede ser también según la disposición de las letras en el teclado de un ordenador: utilizar solo las que se teclean con la mano izquierda, solo las de la derecha, etc.

El ejercicio que os presento hoy parte de la disposición horizontal de las letras en el teclado; es decir, según la línea en la que están. Así, con las 10 letras de la línea de arriba de un teclado qwerty, es sencillo crear un texto, porque tenemos cuatro vocales (e, i, o, u). Por ejemplo:

Repito: quiero que Pepe toree otro toro tuyo. Que toree por ti, Roque, pero que retire tu potro torpe y tu perro.
Y quiero que Puri te opere: que retoque tu tipo roto y te quite torpor. ¿Y tu torre, Teo? Yo trepo y tiro tu ropero retro y tu opio puro.
¡Y Wert, oye, erre que erre!

Con la línea de en medio, la cosa se complica bastante más, porque solo hay una vocal (a) y 9 consonantes. Así que cualquier texto que hagamos será un texto monovocálico en a. Un ejemplo:

Gala halaga a Kafka: da lasaña, sala las agallas, asa las alas al gas. ¡Hala! ¡A jalar!
Halla gafas falsas, fajas sajadas, gasas dañadas, dagas ajadas... ¿Hadas? ¡A las Fallas!

¿Y con la línea de abajo? Ahí sí que la cosa resulta imposible… a menos que utilicemos las 7 consonantes como abreviaciones o similar. Os propongo el siguiente ‘texto’:

CV x BCN MMXV
(Traducción: curriculum vitae para Barcelona 2015).

En fin, un entretenimiento como otro cualquiera, si bien algo más complejo. ¡Inténtalo! Pero, como digo siempre, sin prisas si quieres lograr un resultado satisfactorio.

miércoles, 29 de enero de 2014

Simetrías

Si te digo que el IVA es un impuesto simétrico y que el IRPF no, quizá me contestes:
—¡Lo que tú digas! Yo no entiendo nada de fiscalidad.

Si te digo que Toyota y Yamaha son dos marcas simétricas y que Seat y Renault no, quizá no sepas qué decirme, y te quedes pensativo.

Si te digo que el taxi es un transporte simétrico y que el autobús no, quizá empieces a mosquearte.

Y si te digo que mi mamá es simétrica y mi papá no, ya sí que me dirás:
—¡Tío, estás como una chota! ¡Déjame en paz!

¡Vale! Quizá lo entiendas mejor así:
     IVA | IRPF
     TOYOTA - YAMAHA | SEAT - RENAULT
     TAXI | AUTOBÚS
     MI MAMÁ | MI PAPÁ

¿Lo coges? ¿Todavía no? Una pista: las mayúsculas son la clave.

Hay un entretenimiento lingüístico que consiste en formar palabras utilizando solo aquellas letras que son simétricas. Y para ese juego se utilizan las mayúsculas, más propensas a ser simétricas que las minúsculas… aunque, bien es verdad, tampoco es que haya muchas.

Y así, puede uno jugar a buscar meses simétricos (MAYO), nombres simétricos (XAVI, AVA, MÁXIMO), parientes simétricos (TÍO, TÍA, MAMÁ), marcas simétricas (MAHOU, YOMVI), estados simétricos (OHIO)… y todo lo que a uno se le ocurra.

Claro que también puede uno entretenerse en buscar la palabra simétrica más larga posible. Ahí te dejo una con 8 letras: AUTÓMATA.

La cuestión es pasar un rato bien entretenido.

Otra opción es estar ojo avizor y no dejar escapar las piezas que se te cruzan en el camino… sobre todo si están presentadas de forma que potencian su simetría. Es el caso de este restaurante:

También el de esta academia: 

Y el de esta marca de bicicletas eléctricas:


… aunque en este caso se lea un poco mal.

Lo dicho: el objetivo es divertirse, también, con la lengua. ¡Venga, pues!

miércoles, 17 de julio de 2013

El jefe y Clara

«El jefe es de Elche. ¿Ves ese Mercedes Benz? Es de él. Pepe le teme. Él se teme que le echen en breve. Es endeble.»

«Al pasar a la sala, Clara ya andaba a gatas. Hablaba mal: “¿Acabarán las barcas varadas? ¿Saldrá la playa mal parada? ¿Matarán a la mar salada?”… Hablaba fatal: “Paz ama las gachas… hasta las cachas. ¡Ja, ja, ja!”.»

¡Atención!, pregunta: ¿en qué se parecen los textos de los dos párrafos anteriores?

¡Tic, tac! ¡Tic, tac! ¡Tic, tac!… Pasa el tiempo y el concursante no lo ve claro. El primero tiene casi dos líneas; el segundo, tres. ¿Y? No, no va a ser nada de eso… El primero habla de un hombre; el segundo, de una mujer. Igual son pareja o están casados. Pero, no, no hay nada que permita suponer eso… ¡Tic, tac! ¡Tic, tac! ¡Tic, tac!… El primero habla de un jefe. A ver si va a ser que el segundo habla de su secretaria, Clara, y alguien le está contando a alguien lo que pasó en la fiesta de la empresa de la semana pasada, cuando Clara bebió más de la cuenta y…

¡Vaya! ¡Qué imaginación! ¡No está mal! Pero, no, no se trata de nada de eso. ¿Entonces? Pues que ambos párrafos están escritos con palabras que contienen la misma vocal: la e, el primero; la a, el segundo.

Esto de los textos monovocálicos es un entretenimiento muy divertido, la verdad. Divertido, pero exigente. Se trata de escribir historias coherentes, con significado, utilizando palabras que contengan la misma vocal. ¡Inténtalo! Ahora que es época de vacaciones y que dedicamos más tiempo al ocio y al entretenimiento, que vamos con menos prisas… ahora es un buen momento. El tamaño no importa, lo que importa es que el relato pueda parecer real. ¡Verás qué satisfacción cuando lo consigues!

¿Quieres un consejo? Empieza por la a o por la o; son las vocales más sencillas. Con la i y con la u es muchísimo más complicado.

¿Otro consejo? No tengas prisa. Reléelo varias veces, déjalo madurar unos días. Vuélvelo a leer. Y cuando hayas terminado, dáselo a alguien para que lo lea. A ver si es capaz de ver el artificio monovocálico a la primera. Si no lo ve, es que has hecho un buen trabajo: has escrito una buena historia… monovocálica.