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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Petas y picos

Lo leí en ‘Científicos japoneses logran disparar el láser más poderoso del mundo’, en lavanguardia.com (29/07/2015):

El disparo ha alcanzado una potencia de dos petavatios durante un picosegundo

Y uno, que no está muy ducho en tamañas dimensiones, no tuvo más remedio que acudir al diccionario académico para cerciorarse de que sí, de que ambos elementos se usan como prefijos en el Sistema Internacional de Unidades, de que peta- significa mil billones de veces y pico-, una billonésima parte.

Por lo tanto, el disparo alcanzó una potencia de dos mil billones de vatios durante una billonésima parte de un segundo. ¡No sé cómo pueden medir eso! Si un segundo es un tic del reloj y una décima de segundo… casi nada, ni siquiera puedo imaginarme qué es una billonésima parte de un segundo. En fin, ellos sabrán.

El caso es que uno, más ducho en otros asuntos, recordaba que peta y pico tienen otros significados en español, digamos, no normativo. Y, tras acudir a otro diccionario menos académico, el Diccionario de Argot Español, de Víctor León, logró corroborarlo: peta significa porro y pico, inyección de heroína u otra droga en la vena. ¡Casi nada!

Imagino que a esos científicos japoneses del disparo no se les ocurriría fumarse un peta ni, mucho menos, meterse un pico durante la preparación de la prueba. En caso contrario, quizá el disparo habría llegado a una potencia de dos yottavatios durante un yoctosegundo. Es decir, la repanocha… y un poco más.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

A vueltas con in-

Dice la norma académica que el prefijo in-, que se utiliza para indicar negación o privación, se convierte en im- ante b o p (ya lo he mencionado en Balompié en Ciempozuelos), y se convierte en i- ante l o r.

Por eso, Marta Portal escribe lo siguiente en ‘A tientas y a ciegas’:

La dejó pasar, y ella cruzó el umbral de Secretaría con aire de reina. No era una pose estudiada, no. Era algo impremeditado

Es decir, in- + premeditado = impremeditado. Correcto, pues.


Y Antonio Lorca titula un artículo de la sección ‘Revista de verano’ de El País del 12/07/2015 así:

 Ureña triunfa con una corrida 'ilidiable'

Es decir, in- + lidiable = ilidiable. Correcto también.
 

Ahora bien, en ‘Se enciende y se apaga una luz’, Ángel Vázquez escribe esto otro:

—En cambio, tu cuñada es un hueso.
—Un hueso inroíble.

En realidad, debería ser irroíble: el prefijo in- ante r se convierte en i-, y la erre debe duplicarse para mantener el sonido fuerte de la erre inicial de roíble (ver Prorruso). Es lo mismo que ocurre en irrepetible (que no inrepetible) o en irracional (que no inracional).

Tenlo en cuenta cuando te veas en alguna situación similar.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Superluna

A finales de septiembre, se produjo un fenómeno poco común relacionado con la luna: se pudo ver mucho más grande de lo habitual, una superluna. No voy a entretenerme en por qué, cuándo y cómo ocurre eso, porque para eso están los entendidos en la materia. Pero, llevando el ascua a mi sardina, sí quiero entretenerme en la forma en que los medios de comunicación han escrito esta palabra, también, poco común.

Veamos un pequeño muestrario de lo encontrado:

elpais.com

elfinanciero.com.mx
 
clarín.com

elsalvador.com
 
abc.es
 
Como puede verse, hay para todos los gustos: en una sola palabra, en dos palabras, con acento en la u, sin acento en la u, con la ele en mayúsculas, con la ele en minúsculas…
 
Y si añadimos, además, a los que han usado comillas o han puesto la ese en mayúsculas, la cosa se nos desmadra ya bastante:
 
diariouno.com.ar
 
lavanguardia.com
 
elmundo.es
 
elintransigente.com
 
Llegado a este punto, seguramente te estarás preguntando cuál es la forma académicamente correcta de escribirlo. Te lo voy a decir y te voy a explicar por qué.
 
Lo correcto es lo que pongo en el título del texto.

La explicación tiene que ver con algo que ya he mencionado en alguna otra ocasión (Más expresos): la norma académica sobre los prefijos. Esta norma da mucho juego, tanto, que un mismo prefijo se escribirá soldado a la palabra, unido a ella con guion o completamente separado en función de determinados factores.
 
En consecuencia, al prefijo super- lo podemos encontrar:
     -     soldado a la palabra: superpotencia, superútil...
     -     unido a la palabra con guión: super-8, super-Messi...
     -     separado: super a gusto, super en forma...
 
Obsérvese que la u de super en los casos segundo (unido a la palabra con guion) y tercero (separado) no lleva tilde. Se me hace muy raro que una palabra llana que acaba en -r no lleve tilde... cuando a púber sí se la ponemos. Pero parece ser que se trata de una recomendación académica: super se escribe sin tilde incluso cuando va separado de la palabra.

Sea como sea, en el caso que nos ocupa, super se escribe unido a la palabra, sin guion y sin tilde.
 
Por otra parte, la normativa también dice que sol, tierra y luna se escriben en minúscula fuera de contextos estrictamente astronómicos, tanto si se refieren a los astros en sí como en otros usos.
 
Así pues, lo correcto es superluna.
 
¡Superenhorabuena a los premiados!
 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Las maris del español

María es el nombre de mujer más común en España. Y si contamos también aquellos nombres compuestos en los que María está presente, ya no es que sea común, es que es una invasión: María (del) Carmen, María Dolores, Ana María, María Isabel, María Ángeles, Rosa María…

De ahí que uno de los hipocorísticos más utilizados, como no podía ser de otra manera, sea Mari: Mari Carmen, Ana Mari, Rosa Mari… Y de ahí que Mari (y también Maruja, en tono despectivo) se utilice coloquialmente para representar a cualquier mujer o, dicho de otra manera, para representar a LA mujer.

Por lo tanto, a nadie le puede parecer extraño que Mari haya saltado la frontera de los nombres propios (aquellos que designan a personas) y haya pasado a formar parte, casi como si se tratara de un prefijo, de unos cuantos nombres comunes que designan objetos, entes, situaciones…

A mí, al menos, me resulta curioso. Y por eso quiero indicar aquí unos cuantos de estos nombres comunes encontrados en los diccionarios, básicamente el DRAE y el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner. Veamos.

Maricastaña
Utilizado en frases como “[en] los tiempos de Maricastaña”, significa hace muchos años o en tiempos muy antiguos.


Marimacho
Es una mujer que, en su corpulencia o acciones, parece hombre.
 
Marimandona
Un diccionario define esa palabra como mujer muy aficionada a mandar; el otro, como mujer voluntariosa y autoritaria.

 
Marimanta
Es un personaje imaginario, fantasma o figura con que se asusta a los niños.
 

Marimorena
Es una riña, pendencia, camorra.

Maripérez
Designa una pieza curva de las trébedes en que se asegura el rabo de la sartén.
 
Mariposa
El insecto lepidóptero, bien conocido de todos.

Marisabidilla
Una mujer que presume de sabia.

 
Maritate
Es una chuchería o trasto.
 
Maritornes
Una criada tosca, según uno; una moza de servicio, ordinaria, fea y hombruna, según el otro.

Marizápalos
Cierta danza antigua en compás de dos por cuatro.
 
En fin, seguro que algunas de estas palabras no las conocías, ¿verdad? Pues ahora ya sabes cuáles son las maris más maris del español.

Por cierto, ahora que caigo, la marijuana ¿formará parte también de esta congregación?

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Multicuela y preverso

Según informaba elpais.com (¿Existen otros universos?, de Alicia Rivera, 10/10/2014), "Medio centenar de expertos estadounidenses, europeos y españoles se han reunido" para hablar del multiverso.

No voy a entrar en detalles sobre qué es esto del multiverso, más que nada porque no entendí casi nada de lo que decía el artículo. Pero sí quiero hablar de la palabra multiverso.

Nunca antes la había oído, pero tras darme una vuelta por la Wikipedia, he comprendido que es un concepto que se viene utilizando desde hace mucho tiempo en campos como la física, la astronomía, la filosofía, la ciencia ficción… Además, me he dado cuenta de que este mismo concepto también puede expresarse de otras maneras: universos alternativos, mundos paralelos, universos paralelos…, expresiones que a mí ya me suenan un poco más.

Bueno. En cualquier caso, de lo que yo quería hablar es de ese prefijo multi-, cuyo significado es 'muchos'. Porque, veamos, si multimillonario designa a una persona que tiene muchos millones; multinacional, a una empresa presente en muchas naciones, y multipropietario, a alguien que tiene muchas propiedades, ¿qué significará, pues, multiverso? Lo lógico sería pensar en un libro o un poema, por ejemplo, que contiene muchos versos, ¿no? A nadie se le ocurriría pensar que significa muchos universos. Vamos, digo yo.

Si queremos designar la existencia de muchos universos, ¿no deberíamos utilizar la palabra multiuniverso, en vez de multiverso? Es lo lógico, ¿no? Me imagino que alguien habrá pensado que si existen las parejas unicolor | multicolor y unilateral | multilateral, también puede existir universo | multiverso… aunque carezca de toda lógica lingüística en este caso.

Por cierto, ya puestos, ¿has oído alguna vez la palabra precuela en el ámbito cinematográfico? ¿Verdad que sí? Pues bien, este es otro caso similar de falta de lógica lingüística: interpretando que secuela está formada por un prefijo se- + la palabra cuela, lo que no es cierto, nos inventamos la palabra precuela sustituyendo el prefijo se- por el prefijo pre-.

Pero, bueno, si los hablantes de español hemos creado estas dos palabras (o, mejor dicho, si hemos adoptado estas dos palabras del inglés), será porque las necesitábamos para designar nuevas realidades.

Ahora bien, espero que nadie tenga la necesidad de buscar una denominación para todo el conjunto de las películas que son secuela de otra, porque igual se inventa la palabra multicuela. Ni que otro nadie necesite designar la época anterior a la creación del universo, porque igual se inventa preverso. Sería un poco perverso, ¿no?

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Teleauto

Ya he hablado en otra ocasión de la etimología (ver Pendejuelas y churreterías). La verdad es que siempre me ha parecido una manera interesante y muy entretenida de conocer una lengua: hurgar en el origen de las palabras, conocer cómo se formaron y evolucionaron proporciona un mejor conocimiento de ellas… y un entretenimiento añadido.

Los especialistas hablan de dos mecanismos principales de formación de palabras: la derivación y la composición. Para no alargarnos mucho, diré que se habla de derivación cuando una palabra deriva de otra por adición de algún afijo; por ejemplo, recordatorio deriva de recordar por adición del sufijo -torio; prerromano deriva de romano por adición del prefijo pre-. Y se habla de composición cuando una palabra se forma por adición de varias palabras o elementos compositivos (también si son de otras lenguas, especialmente del latín y el griego); es el caso de vaivén, lavavajillas y neurología, por ejemplo.

Y lo que a mí siempre me ha fascinado es la maña que se dan determinados elementos compositivos para transformarse con el paso del tiempo, para cambiar su significado original. Bueno, eso es una forma de hablar: en realidad, los elementos compositivos y las palabras no hacen nada de nada; somos nosotros, los hablantes, los que producimos las transformaciones. ¡Vale ya! Basta de cháchara y al grano.

Un ejemplo de lo que estoy diciendo es el del prefijo tele-. Su significado original, procedente del griego, es el de 'a distancia', y así se trasladó a un montón de palabras: telefonía (hablar a distancia), telegrafía (escribir a distancia), televisión (ver imágenes a distancia), telecomunicación (comunicación a distancia), teledirigir (dirigir a distancia), telequinesia (desplazar objetos a distancia)…

Cuando la televisión llegó a convertirse en el principal entretenimiento de los hogares, empezó a aparecer una nueva remesa de palabras formadas con tele-: teleprograma, telefilme, telecomedia, telenovela, telespectador, teleadicto, telebasura, telediario, telenoticias

En este caso, el significado de tele- ya no es el de lejanía, sino el de televisión. Así que, ahora, tenemos dos significados para tele-: distancia y televisión, y ambos están plenamente vivos.

Otro ejemplo es el de auto-. Su significado original, también procedente del griego, es el de 'propio o por uno mismo': automóvil (que se mueve por sí mismo),  autoadhesivo (que se adhiere por sí mismo), autobiografía (biografía de alguien escrita por él mismo), autodestrucción, autodominio, autoestima, autogol, automedicación, autorretrato

Pero también hay otro grupo de palabras que empiezan por auto- cuyo significado no tiene que ver con el original sino con el de automóvil: autocine, autopista, autovía, autoestop, autódromo, autoescuela

Estos mecanismos no hacen más que enriquecer la lengua. Lástima que siempre haya quien no acabe de enterarse bien de qué va el asunto:
  



Si suicidio ya significa matarse a sí mismo, ¿un autosuicidio será matarse a sí mismo dos veces? ¡Ah, no! Debe ser matarse a sí mismo con un coche. Eso es, ¿verdad?

miércoles, 2 de julio de 2014

Sigleros

En El siglo de las siglas, hablaba de la superabundancia de siglas en la que vivimos y de que algunas siglas terminan por escribirse tal cual se pronuncian. Citaba los casos de ONG, LP, DDT y PNN, que han pasado a escribirse oenegé, elepé, dedeté y penene.

Aquí lo que quiero destacar es que algunas siglas han producido incluso adjetivos derivados, pero sin pasar necesariamente por la fase de escribirse tal cual se pronuncian. Me explico.

Es el caso de ugetista y de cenetista, derivados de UGT (Unión General de Trabajadores) y de CNT (Confederación Nacional del Trabajo), que nunca se han escrito Ugeté ni Ceneté. Y lo mismo ocurre también con pepero y pecero, derivados de PP (Partido Popular) y de PCE (Partido Comunista de España), que nunca se han escrito Pepé ni Pecé.

Como no es posible escribir UGTista, CNTista, PPero y PCEro, porque va en contra de todos los mecanismos de formación de palabras de la lengua española, el hablante de español ha optado por la alternativa que le quedaba: formar el derivado no directamente de la sigla, sino de la forma escrita que tendría esa misma sigla tal cual se pronuncia. ¡No quedaba otra!

Y lo mismo ha ocurrido con defeño, que el DRAE define como natural de la ciudad de México o del Distrito Federal (D.F., en abreviado).

Y aquí tienes otros dos ejemplos más de siglas productoras de derivados, extraídas, en este caso, de los medios de comunicación, hace ahora un año más o menos:

-       En El País Negocios, del 28/07/2013, Alicia González y David Fernández firmaban un artículo titulado “Las empresas temen ser opables”.

-       Y en elpaís.com, apareció la siguiente noticia, ahora ya algo obsoleta:

Ni que decir tiene que ni opable (adjetivo derivado de OPA: Oferta Pública de Adquisición) ni fibero (adjetivo derivado de FIB: Festival Internacional de Benicàssim) están recogidas en el DRAE, pero eso no significa que no las entendamos perfectamente y, lo que es más importante, que no podamos crearlas si sentimos la necesidad de que deben existir. Para eso tenemos a nuestra disposición los mecanismos de formación de palabras que el español nos proporciona y, entre ellos, los prefijos… que dan mucho juego.

Así pues, ¡sé creativo! ¡Enriquece tu vocabulario con nuevas creaciones! Pero eso sí, sobre todo, procura que te entiendan… que para eso sirve la lengua: para entendernos y comunicarnos, no para descomunicarnos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Desalar dos veces

El otro día, haciendo el crucigrama de El País (11/05/2014), me encontré con la siguiente definición: “Igual dejan sin alas que sin sal”. Y la respuesta era… “desalan”.

¡Muy logrado, Mambrino!, pensé. Y es que es verdad: desalar puede ser tanto "quitar la sal a algo, como a la cecina, al pescado salado, etc.", como "quitar las alas". En el DRAE constan dos entradas con estos dos significados.

Por lo tanto, si en un restaurante pedimos pez volador para cenar y el cocinero nos dice que lo desaló antes de cocinarlo, yo puedo entender que lo que hizo fue quitarle la sal, y mi acompañante, que lo que hizo fue quitarle las alas.

Si el cocinero nos hubiera dicho que, antes de cocinarlo, lo desaló y lo desaló, quizá nos habría aclarado mejor la cosa… o quizá nos habría complicado la existencia un poco más.

Tanto de- como des- son prefijos que pueden indicar inversión del significado del vocablo al que se anteponen. Por lo tanto, de-salar es una cosa y des-alar, otra.

Y lo mismo puede ocurrir con des-agrado (que significa disgusto, descontento) y de-sagrado (que ha dejado de ser sagrado).

O con des-atinar (no acertar) y de-satinar (quitar al papel o a la tela la tersura y el lustre que tenía).

Este es uno más de los malentendidos que pueden causar los prefijos, si uno no anda ducho en su uso... o si uno quiere buscarle cinco o seis pies al gato, como el que esto suscribe. Ya he mencionado en alguna ocasión otros casos similares. Me limitaré a recomendarte dos: Más expresos y Probable.

¿Te animas a buscar una historia, similar a la del pez volador, para poder utilizar los dos desagrado? ¿Y para los dos desatinar? ¡Venga! ¡Anímate!

miércoles, 2 de abril de 2014

Probable

En anteriores ocasiones (Una patilla es una pata corta, Aumentativos falsos), te he hablado de derivados falsos, surgidos simplemente al pasar determinadas palabras por el tamiz de una interpretación ludolingüística. Vamos, tras buscarle cinco pies al gato el que esto escribe con el único objetivo de divertirse un poco.

En el texto anterior (Prorruso), hablé de pasada del prefijo pro-, cuyo significado es que alguien o algo es favorable o propenso a lo que indica la palabra que sigue: así, un prorruso es alguien favorable a lo ruso. También mencioné los prefijos anti- y contra-.

Aprovechando la ocasión que me procuran esos prefijos, hoy voy a seguir con lo de los cinco pies y lo de la diversión. Veamos:

-       Si estoy a favor del bable, ¿soy probable?
-       Si mi tío prefiere el queso feta a cualquier otro tipo de queso, ¿es un profeta?
-       Si mi tía prefiere la teína del té a la cafeína del café, ¿es una proteína?
-       Si, entre alfa y beta, mi hermana se inclina por beta, ¿es una probeta?
-       Si la pianista es más proclive a la fusa que a la semifusa, ¿es una profusa?
-       Si a las bicis normales prefiero las bicis con motor, ¿soy un promotor?
-       Si prefiero la montaña y no me gusta nada el llano, ¿soy un antillano?
-       Si mis vecinas no pueden ver ni en pintura ni vides ni parras, ¿son unas antiparras?
-       Si son contrarias a hacer señas cuando juegan al mus, ¿son dos contraseñas?
-       Si estoy en contra de todo aquel que no llega al metro y medio de altura, ¿soy un contrabajo?
-       Si estoy a favor del dólar y en contra del peso, ¿soy un contrapeso?
-       Si estoy en contra del bando del alcalde, ¿soy un contrabando?

Entonces ya lo hacía y ahora lo reitero: te invito a dar rienda suelta a tu imaginación y a descubrir falsos derivados de tu propia cosecha. ¡Divertirse con la lengua es tan sencillo!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Prorruso

En estos últimos tiempos se está oyendo mucho el término prorruso en relación con todo lo que está pasando en Ucrania. Si lo oímos, en la radio o en la tele, no nos extraña en absoluto, ya que identificamos el prefijo pro- acompañando a la palabra ruso y lo entendemos perfectamente: prorruso quiere decir alguien o algo favorable a lo ruso.

Ahora bien, si lo vemos escrito, como en el título o en el párrafo anterior, ¿verdad que nos sorprende un poco?, ¿verdad que miramos esa palabra una décima de segundo más que las otras palabras? Eso es porque nos extraña esa doble erre que lleva: si ruso lleva una sola erre, ¿por qué prorruso se nos presenta con dos?

Nuestro primer impulso es pensar que algo no cuadra, que está mal. Pero enseguida nos damos cuenta de que la segunda erre es necesaria en la escritura para que, al leer la palabra prorruso, se mantenga el sonido fuerte de la erre inicial de ruso. Si no, tendríamos que leerlo como una erre suave, que es lo que hacemos los hablantes de español cuando una erre se halla entre vocales, como en pera (que se pronuncia distinto de perra).

La adición de la segunda erre nos obliga a desfigurar en cierta manera la palabra original, y por eso nos cuesta aceptar este afeamiento. En algunas palabras ya lo tenemos asumido casi automáticamente. Es el caso de, por ejemplo, una vacuna antirrábica, una falta antirreglamentaria, un dispositivo antirrobo, una etapa contrarreloj

En otros casos, no obstante, todavía nos sigue costando:

Debería ser contrarreembolso


Debería ser todorriesgo


Debería ser biorriesgo


Debería ser ultrarrápido

miércoles, 26 de febrero de 2014

Dos eles no son una elle

Ponte en situación. Habéis invitado a cenar a unos amigos de toda la vida que hace tiempo que no veis. Ya está todo preparado. Los invitados van llegando con sus respectivas parejas. Maite ha llegado ya también, acompañada. Y le preguntas a tu chico si se ha acordado de avisar a Javier de que su ex, Maite, de quien anda todavía perdidamente enamorado, estará presente… y con compañía. Y resulta que tu chico te dice que se le ha olvidado, que no ha visto a Javier en toda la mañana en la oficina, que ha estado liado y… Total, que tú ya te hueles la tostada: Javier va a llegar solo, va a ver a Maite con compañía y, conociéndolo como lo conoces, sabes que le va a entrar una llorera irrefrenable… y ya está la noche fastidiada. De hecho, ahí está su coche; acaba de llegar. Y le ordenas, enfadada, a tu chico:

—Pues, ahora vas, le sales al encuentro y se lo dices antes de que entre.

Y… aquí lo dejo, porque ya he llegado donde quería.

A mi modo de ver, de haber estado un poco más enfadada, seguramente habrías utilizado el imperativo para darle la orden a tu chico, que es un tiempo más contundente:

—¡Pues, ahora ve, salle al encuentro y díselo antes de que entre!

¿Mande?, me dirás. ¿Qué es eso de salle? ¿Qué significa? ¿De dónde sale?

En realidad, no es salle, es sal + le; es decir, la segunda persona del singular del imperativo de salir + el pronombre personal enclítico.

Lo que pasa es que el español no prevé otra forma de escribir los pronombres enclíticos más que pegados al verbo. No se puede poner sal-le, ni sal·le, ni sal le. Y si ponemos salle, que es lo que indica la norma ortográfica, se corre el riesgo de que no se entienda, porque lo leeremos como una elle, al igual que ocurre con las palabras valle, calle o talle.

Es otro ejemplo de frases que se pueden decir, pero que no se pueden escribir. He mencionado ya otro par de ellos (Una vaca no es una baca y Xavi no es Xabi) en los que entran en liza la b y la v. Y no parece que haya muchos más.

Eso de las dos eles juntas también puede darse en adjetivos que comienzan por mal- como prefijo: si utilizamos maleducado, malnacido, malnutrido, malparado…, también podremos utilizar malescrito y malleído, ¿no?

Total, que en todos estos casos, dos eles no son una elle.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Más expresos

He mencionado ya en alguna ocasión las posibilidades ludolingüísticas de la norma académica sobre los prefijos: el hecho de que vayan pegados a la palabra con la que se relacionan hace que puedan producirse confusiones, hilarantes, incluso, sobre todo en el caso del prefijo ex (ver El expreso de Guantánamo y Tintor que tintas iglesias).

Veamos una muestra más, recogida de El País del 29/11/2013. Una frase destacada en medio del texto de un artículo sobre excarcelaciones y exreclusos rezaba así:

El PP pide "que los antidisturbios de la Ertzaintza reciban a los expresos"

Como ya he dicho que el artículo hablaba de exreclusos, habrás comprendido al instante que la frase se refiere a personas que acaban de salir de la cárcel.

Pero, si no te hubiera dado el contexto de la noticia, probablemente tu comprensión de la frase no habría sido tan instantánea. De hecho, fue lo que me pasó a mí: me sorprendí pensando por qué carajo iba el PP a pedir que los antidisturbios recibieran a los expresos y no a los rápidos o a los trenes de cercanías o a los de alta velocidad…

Como la cosa no tenía mucho sentido para mí (¿acaso hay una huelga de ferroviarios de la que no estoy al tanto y solo los expresos funcionan y necesitan protección?; pero, si es así, ¿por qué protección solo a la llegada y no en todo el recorrido?…), tuve que leer algo más para situar correctamente la frase e interpretarla bien.

En estos últimos tiempos se está hablando mucho de presos que han dejado de serlo. No hay más que estar un poco pendiente de las noticias, escritas u orales, para descubrir algún uso que puede prestarse a confusión, digámoslo así, de la palabra expreso… y más si uno tiene espíritu ludolingüista  y chinchador.

miércoles, 30 de octubre de 2013

A vueltas con el ex


Ya he comentado aquí en alguna ocasión que el prefijo ex da mucho juego, sobre todo, a raíz de haberse modificado la norma académica que regula los prefijos (ver El expreso de Guantánamo y Tintor que tintas iglesias, enero 2013). Pero también parece que, además de juego, da dolores de cabeza a más de uno. Y es que la norma dice que ex, como los demás prefijos, debe escribirse siempre pegado a la palabra siguiente (como en exmarido), excepto si le sigue un nombre compuesto, que se escribirá separado (como en ex primer ministro). Y ahí es donde aparecen las dudas.

En una información publicada en lavanguardia.com, titulada ‘Caso de los ERE: Quién es quién’ (09/10/2013), la periodista Pilar Solís menciona los siguientes excargos:

-       exconsejeros
-       ex consejero
à ¿No debería ser exconsejero?

-       ex presidentes de la Junta de Andalucía
à ¿No debería ser expresidentes de la Junta de Andalucía?

-       ex director general de Vitalia
-       exdirector general de Trabajo
à ¿No debería ser ex director general de Trabajo?

-       exsecretario de Desarrollo Industrial de CCOO
-       exsecretario de Organización de Industria Textil de CCOO
-       ex secretario de UGT
à ¿No debería ser exsecretario de UGT?

-       exgerente del Instituto de Fomento de Andalucía  en Sevilla

¿Cómo puede un profesional de la comunicación no darse cuenta de que escribe una cosa… y también la contraria? ¿No se para a recapacitar ni siquiera un poco? ¿Cómo va uno a fiarse de la información que da si tiene tamaño lío con algo tan sencillo?

Eso sí, en expediente el ex lo pone siempre pegadito. ¡Menos mal!


jueves, 18 de abril de 2013

El ahucio y otras hierbas

Hablaba la semana pasada de los prefijos des- e in- y de que ambos se utilizan para indicar negación o invertir el significado de la palabra a la que se añaden (ver Descomplicada, abril 2013). Esta semana quiero seguir con este mismo asunto, porque han llegado a mis manos un par de ejemplos que muestran que los hablantes de español somos plenamente conscientes de esta función.

El primero es de elmundo.es del 5 de abril. Olga R. Sanmartín nos informa del “documental que Médicos del Mundo ha realizado para denunciar los efectos del decreto que deja sin asistencia sanitaria a los inmigrantes indocumentados”. En el texto de la información, menciona que Álvaro González, presidente de la organización, “se pregunta a dónde nos llevará toda esta política de recortes que no tiene fin, este nuevo In-Salud o sistema que niega la salud”.

Jugando con la denominación abreviada del Instituto Nacional de la Salud y con esa función de negación que tiene el prefijo in-, Álvaro González consigue un resultado impactante: el Insalud se convierte en el In-Salud; el organismo encargado de velar por la salud de la población se transforma en justo lo contrario: un sistema que niega la salud. ¡Muy logrado, la verdad!

El segundo ejemplo es de elpais.com del 3 de abril. Pilar Álvarez nos habla de que “la presión popular de un escrache y la mediación de una diputada del PP frenan un desalojo”. Y titula la información ‘El des-desahucio de Amalia Torres’.

Tampoco es mal hallazgo este, puesto que ya hemos dicho que el prefijo des- invierte el significado de lo que viene detrás: un desahucio que no se ha consumado se convierte en un desdesahucio.

Ahora bien, si desahucio viene de desahuciar y desahuciar está formado con el prefijo des- y el verbo ahuciar, entonces, ¿para qué repetir el prefijo? ¿No nos han dicho siempre que dos negaciones afirman? ¿Por qué no titular simplemente ‘El ahucio de Amalia Torres’? Puestos a ser transgresores… seámoslo a tope.