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miércoles, 14 de octubre de 2015

Apellidos lúdicos

UNO
 
¿Hay algo más sorprendente que un peluquero que se apellide Cabello?, me pregunto. Pues sí, me responde: dos peluqueros que se apelliden Cabello. Pues bien, en mi ciudad, y no demasiado alejados el uno del otro, hay dos negocios que se rotulan así:

 
 
Eso de los apellidos, digámoslo así, parlantes, tiene su miga. Porque uno se pone a pensar y se pregunta si el apellido habrá influido en la profesión del apellidado. Es decir, ¿el hecho de apellidarse Cabello predispone a una persona a convertirse en peluquero? ¿Por llevar el apellido Plantas, uno está más predispuesto a ser botánico?

 
Curioso, ¿verdad?

 
DOS

¿Y no es sorprendente también que una persona tenga los dos apellidos que se diferencian solo por una letra? ¿O que sea el nombre y el primer apellido de una misma persona los que se diferencien solo por una letra? ¿O que dos personas tengan el apellido que se diferencia solo por una letra?

Milena Busquets Tusquets es hija de Esther Tusquets, que fue escritora, ensayista y fundadora de la editorial Lumen. Milena tiene dos apellidos paronomásicos: Busquets y Tusquets.

Malco Falcó trabaja en televisión. Vi su nombre en un Telediario de la noche de La 1, en los créditos del final. ¿O era en los créditos de una de las noticias? No lo recuerdo bien. El caso es que, al principio, me pareció que se trataba de un error, que se habían equivocado (¡hay tantos errores últimamente en los rótulos del Telediario!), que debía haber sido Marco en vez de Malco. Pero no. Resulta que Malco está bien, es un nombre propio. La Wiquipedia dice que es el nombre de un sirviente del sumo sacerdote que colaboró en el arresto de Jesús y al que Simón Pedro le cortó la oreja derecha. Malco Falcó es, pues, un nombre paronomásico.

Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, se presentó como cabeza de lista en las últimas elecciones municipales. Antonio Miguel Carmona, también, pero en otra lista, claro. Carmena y Carmona son paronomásicos. Era tan evidente la cosa, que incluso algún periodista se atrevió a hacer una gracia con sus apellidos.

elmundo.es

 
TRES

¿Y qué me dices de esos apellidos que están unidos por una y? ¿No te parece como si fueran dos personas en una?

Hay casos históricos como Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, y otros mucho más recientes como Duran y Lleida.

 

Y CUATRO

Me contaba una conocida mía que, cuando su hijo Pablo era más chico, era muy inquieto en clase, tanto, que a veces se pasaba de revoluciones y el profesor le decía:
 
—¡Pablo Igea! ¡Fuera de clase los dos!

miércoles, 1 de julio de 2015

Noa

Irrumpió el jueves 25 de junio. Es el primer retoño de Rubén y su mujer, primos de mi mujer y, por consiguiente, primos políticos míos. ¿Políticos? ¡Uf! ¡Con el desprestigio que tienen en estos momentos! En fin, dejémoslo en primos, pues. El viernes estuvimos en el 12 de Octubre y el lunes, en su piso, y, desde luego, se comportó como dice el nombre que le pusieron. Procede del hebreo y quiere decir ‘quietud’, ‘respiro’, ‘sosiego’, etc.

Para celebrar el nacimiento de Noa y hacer honor a su nombre, me he permitido escribir el texto lipogramático del párrafo anterior. ¡Ah! ¿Que no sabes qué es un lipograma? Pues yo te lo explico, hombre. Los ludolingüistas llaman lipograma a un texto al que le falta una letra. Puede ser una consonante o una vocal, pero convendrás conmigo en que es mucho más complicado prescindir de una vocal que de una consonante. Y si esa vocal es una de las más utilizadas en español, como la a o la o, pues ya ni te digo.

Pues bien, partiendo del nombre de mi sobrina política, he escrito ese texto sin una vocal. ¿Adivinas cuál? ¿No te dice nada el nombre? ¡Dilo en voz alta! ¡Repítelo separando las sílabas! ¿Lo has pillado? Pues eso.

Si te animas a intentar construir un texto lipogramático, tómatelo con paciencia… y hazte con un buen diccionario de sinónimos. ¡Ánimo!

miércoles, 3 de junio de 2015

Elecciones

Me encantan las elecciones. Sí, has leído bien. He dicho elecciones, no erecciones. ¡No seas malpensado! Son parónimos, pero no tiene que ver una cosa con la otra. No vayamos a equivocarnos. Aunque, bueno, a veces se suele hablar de la erótica del poder, ¿no?, con lo cual eso de que no tienen nada que ver… 

Mejor empiezo de nuevo, que me estoy yendo por las ramas. Veamos. 

Me encantan las elecciones. No por lo político, no, que eso más bien me repele: promesas y promesas que, ya lo sabemos todos, se van a quedar en nada. Y encima nosotros venga a votarlos, cuando quizá lo que deberíamos hacer es botarlos… ¡Anda, otro parónimo! 

Mejor empiezo otra vez, que… ¡Ya te vale, Ángel! 

Me encantan las elecciones. Desde un punto de vista ludolingüístico, por supuesto. Me encantan las papeletas de los partidos con esas largas listas de candidatos. Hay ahí mucho material lúdico. Todo es proponérselo. Y yo me he propuesto pasar un rato divertido con algo tan poco divertido como la política. Te lo cuento… por si te apetece seguir mi senda. 

Puede uno empezar por buscar al candidato más corto (en número de letras, se entiende):  

            Libiu Dobre
            Se lleva el premio, con 10 letras, aunque consta con un apellido solo. 

            Ana Tello Ruiz
            Juan Peña Ruiz
            12 letras: los más cortos de los que constan con dos apellidos.

Y puede uno seguir con el candidato más largo: 

            Marta María González-Bueno Mayer Von Wittgenstein
            43 letras y un guión: ¡cómo hará para firmar! 

También puede uno buscar candidatos que tengan repetidos los apellidos: 
 
            Sonsoles Trinidad Aboín Aboín
            María Isabel Andaluz Andaluz
 Gonzalo Castaño Castaño
            Florimar Nathaly Castillo Castillo
            Juan Francisco Cerrada Cerrada
            Pedro María Corral Corral
            Lara de la Morena de la Morena
            Luisa María Fernández Fernández
            Pedro García García
            Óscar González González
            Paloma López López
            Juan Alonso Márquez Márquez
            Paloma Martín Martín
            Daniel Martínez Martínez
            Vidal Mayor Mayor
            Alejandro Merino Merino
 María Carmen Moreno Moreno
            Noemí Ruiz Ruiz
            Félix Andrés Sánchez Sánchez
            Miguel Sanz Sanz
            María del Sagrario Tejedor Tejedor
            María José Vicente Vicente

O repetidas las siglas: 

            CCC = Cristina Cifuentes Cuencas 

            MMM = Manuel Macías Manzanares
            MMM = Margarita Martín Mejía
            MMM = Marleny Morales Marichal
            MMM = Mariano Miguel Martín
            MMM = Mercedes Mayor Mayor
            Además, duplica el apellido. 

            SSS = Sonsoles Sánchez Sánchez
            También duplica el apellido. 

También se pueden buscar candidatos, digámoslo así, curiosos: 

            Luis del Olmo Flórez
            María del Prado de la Mata Riesgo
            Muy bucólicos, ¿no te parece? 

            Jesús Adriano Valverde Bocanegra
            Juan Miguel Rojo Valverde
            Muy coloridos los dos, ¿verdad? 

            Maximiliano Elegido González-Quevedo
            Este parece tener el escaño asegurado, ¿a que sí? 

            María del Alta Gracia García Gutiérrez
            Una candidata anagramática. 

            Gonzalo González Carrascal
            Fernando Aguilar Fernández
            Un candidato patronímico. 

            Miguel Ángel Diego Alonso
            ¡¡¡Con 4 nombres propios!!! 

            Diego Sanjuanbenito Bonal
            ¿No debería ser Sanjuambenito? 

O con cualquier otra característica que se le ocurra a uno. La cuestión es divertirse. ¡Hala, pues!

 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Jaime y Gabriela

Parece que se trata de una convención lingüística del español: los nombres de miembros de las familias reales se indican en español, no en el idioma original.

Hablamos de la reina Isabel (no Elizabeth) de Inglaterra; de Carlos (no Charles), príncipe de Gales; del rey Carlos Gustavo (no Carl Gustav) de Suecia; del príncipe Alberto (no Albert) de Mónaco…

Como digo, es una convención que nos hemos dado los hablantes de español. Podría ser de otra manera, pero resulta que es así. Por lo tanto, deberíamos aceptarla y deberíamos aplicarla.

Hace ya unas semanas, fueron presentados en sociedad los gemelos recién nacidos del Principado de Mónaco. En El País del 08/01/2015, Mabel Galaz titulaba así la información: ‘Estos son Jaime y Gabriela de Mónaco’. Pero, luego, en el texto los mencionaba como Jaime Honoré Rainier y Gabriela Thérèse Mari (sic).

¿No debería ser Jaime Honorato Rainiero y Gabriela Teresa María?

jueves, 29 de mayo de 2014

Encarnación, Petronilo y demás

Un compañero mío de instituto se llamaba Encarnación, aunque él prefería que lo llamasen Óscar y así se lo hacía saber a todo el mundo. Decía que en su pueblo, de la provincia de Toledo, era habitual que los hombres llevaran nombres como Encarnación o Mercedes, y que allí no extrañaba. A nosotros, sus compañeros, sí que nos extrañaba y no perdíamos ocasión para hacérselo ver. Si bien siempre lo llamábamos Óscar, en ocasiones en público le gritábamos: ¡Encarna, Encarna! ¡Qué crueles!, ¿verdad?

Pedro, un compañero de trabajo que se acaba de jubilar, en realidad se llama Petronilo… y nos hemos enterado hace nada. Toda la vida llamándolo Pedro y resulta que su nombre de pila es Petronilo.

Un conocido mío, brasileño él, se llama Airam. Cuando le preguntan por el origen de su nombre, poco conocido en España, cuenta que sus padres esperaban una niña y que ya habían pensado en ponerle Maria. Luego, llegó él, un niño, y le pusieron ese nombre, pero al revés. Es decir, que Maria y Airam son bifrontes (ver Amor y Roma).

Hay en mi barrio una plaza que tiene el nombre de Cristino Martos. No sé quién es, o era, ese señor, porque me imagino que es, o era, un hombre, pero así de entrada ya me cae simpático. Solo por el nombre, poco habitual en un hombre, al menos en España.

Lo mismo me pasa con Evo Morales. Y también con Margarito, un personaje de una serie mexicana de televisión. No sé si en América serán nombres muy habituales para hombres, pero en España no. A los españoles, Evo y Margarito nos parecen la ‘traducción’ al masculino de Eva y Margarita.

Y me agrada Verónico Martínez (visto en El País, 09/06/2013).

Y me cautiva Dositeo Cuenca de Lamo, propietario y fundador de Flightec, empresa que fabrica embalajes de alta protección (visto en 'Cajas para artilugios delicados', de Pepe Varela, en El País Negocios, 23/06/2013).

Y Anatolio Alonso, estudiante que sacó una nota media de 9,95 en selectividad (visto en 'La vida normal de un número uno’, de Antonio Nieto, en El País, 25/06/2013).

Para llevar un nombre poco común, hay que ser de una pasta especial, ¿verdad?

miércoles, 22 de enero de 2014

Patronímicos

Una característica que el español comparte con otras muchas lenguas son los patronímicos, los apellidos derivados de nombres de persona, que se forman con el sufijo -ez. Y tenemos un montón:

Álvarez, Bernárdez, Benítez, Blázquez, Diéguez, Domínguez, Enríquez, Estévez, Fernández, González, Hernández, Jiménez, López, Martínez, Méndez, Núñez, Pérez, Ramírez, Rodríguez, Sánchez, Velázquez…

Algunos de estos patronímicos derivan de nombres propios que ya no son muy usados en la actualidad. Es el caso de, por ejemplo, Blázquez (de Blasco), López (de Lope) y Méndez (de Mendo). Sin embargo, todavía guardamos memoria de ellos, porque hemos oído hablar del escritor Blasco Ibáñez; del Fénix de los Ingenios, Lope de Vega, o de la obra 'La Venganza de Don Mendo'.

No ocurre lo mismo con otra serie de patronímicos en los que ya no reconocemos ningún nombre propio:

Gálvez, Gómez, Ibáñez, Juárez, Meléndez, Menéndez, Ordóñez, Peláez, Suárez, Vázquez, Yáñez…

De todas maneras, lo que me interesa destacar aquí es que los hablantes de español somos plenamente conscientes de que el sufijo -ez forma apellidos. Y eso es tan cierto, que incluso existen personajes de tebeo (ver Cuando los cómics se llamaban tebeos) que tienen apellidos inventados terminados en -ez. Un par de ejemplos:

Apolino Tarúguez (en DDT)
Pórrez y Cía (en Tio Vivo).

Claro que, para que la denominación del personaje aporte hilaridad a la historieta, el sufijo -ez no se añade a un nombre propio sino a un nombre común ya de por sí cómico. ¡Muy logrado! ¡Sí, señor!

Por cierto, ¿qué opinión te merece Marc Márquez, el piloto español de motos?

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cuando los cómics se llamaban tebeos

En realidad, se llamaban a sí mismas 'revistas de humor' o 'revistas juveniles': TBO, DDT, Tio Vivo, Din Dan, Pulgarcito, Mortadelo, Lily (revista juvenil femenina)… eran sus títulos. Lo de 'tebeo' vino precisamente a raíz de la primera o más conocida de todas ellas.
  


 Quiero destacar aquí dos peculiaridades de los tebeos de entonces. Una, que las historietas solían tener títulos rimados para, supongo, resultar más graciosos. Algunos ejemplos:
– Mortadelo y Filemón, agencia de información
– Anacleto, agente secreto
– Doña Tecla Bisturín, enfermera de postín
– Barón, el gato pardo, y el mayordomo Abelardo
– Pascual, criado leal
– Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio
– El Profesor Tragacanto y su clase, que es de espanto
– La familia Trapisonda, un grupito que es la monda
– Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte

Y dos, que los nombres de los protagonistas solían ser 'parlantes'; es decir, que revelaban rasgos de su personalidad o de su oficio. Algunos ejemplos:
– Don Pelmazo
– Don Tacañete
– Pitagorín
– El doctor Cataplasma
– Don Salicilato: un farmacéutico
– Aspirino y Colodión: un par de científicos
– Carpanta: un pobre que vive bajo un puente y que siempre está hambriento
– Rompetechos: un cegatón
– Zipi y Zape: dos hermanos, de moda ahora por una película, que en cada historieta arman un buen zipizape


¡Ah! ¿Que no sabes qué quiere decir zipizape? ¿Y tampoco carpanta? ¿Y menos trapisonda? ¿Y no hablemos ya de colodión? El diccionario está dispuesto a echarte una mano. ¡Úsalo!

miércoles, 21 de agosto de 2013

Aurelio y el murciélago

Un vecino mío se llama Aurelio, lo cual es bastante singular. No porque Aurelio sea un nombre poco corriente en estos tiempos, que también, sino porque —y es lo que aquí me interesa destacar— es un nombre que contiene las cinco vocales sin repetir ninguna.

Eso de buscar palabras pentavocálicas es uno más de los entretenimientos que nos proporciona el español. Y es muy gratificante cuando encuentras alguna que cumple esa condición. Y si encuentras varias, que además tienen algún tipo de relación entre sí, pues ya ni te digo.

Es el caso, por ejemplo, de otros antropónimos muy poco corrientes en la actualidad, por no decir totalmente desconocidos para la mayoría de la gente: Eudoxia, Eufrasio, Eulogia, Eustasio, Eutropia, Gaudemio, Gaudencio, Gauderico, Laurencio, Laurentino…

Pongo todos los que he encontrado, aunque es posible que haya más. Todo es tener los ojos abiertos para no dejar pasar las oportunidades que se presenten. ¡Ah! Y no vale hacer trampas. No se admiten los diminutivos (nada de Manuelito, por ejemplo), ni tampoco que se repita una vocal (no vale Eustaquio, pues).

Claro que no hay ninguna obligación de circunscribirse a los nombres propios. También puede uno ampliar la búsqueda a los nombres comunes: murciélago, eucalipto, centrifugado, autocine…

¡Inténtalo! Las pentavocálicas están ahí... a tu alcance.