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miércoles, 19 de febrero de 2014

Más expresos

He mencionado ya en alguna ocasión las posibilidades ludolingüísticas de la norma académica sobre los prefijos: el hecho de que vayan pegados a la palabra con la que se relacionan hace que puedan producirse confusiones, hilarantes, incluso, sobre todo en el caso del prefijo ex (ver El expreso de Guantánamo y Tintor que tintas iglesias).

Veamos una muestra más, recogida de El País del 29/11/2013. Una frase destacada en medio del texto de un artículo sobre excarcelaciones y exreclusos rezaba así:

El PP pide "que los antidisturbios de la Ertzaintza reciban a los expresos"

Como ya he dicho que el artículo hablaba de exreclusos, habrás comprendido al instante que la frase se refiere a personas que acaban de salir de la cárcel.

Pero, si no te hubiera dado el contexto de la noticia, probablemente tu comprensión de la frase no habría sido tan instantánea. De hecho, fue lo que me pasó a mí: me sorprendí pensando por qué carajo iba el PP a pedir que los antidisturbios recibieran a los expresos y no a los rápidos o a los trenes de cercanías o a los de alta velocidad…

Como la cosa no tenía mucho sentido para mí (¿acaso hay una huelga de ferroviarios de la que no estoy al tanto y solo los expresos funcionan y necesitan protección?; pero, si es así, ¿por qué protección solo a la llegada y no en todo el recorrido?…), tuve que leer algo más para situar correctamente la frase e interpretarla bien.

En estos últimos tiempos se está hablando mucho de presos que han dejado de serlo. No hay más que estar un poco pendiente de las noticias, escritas u orales, para descubrir algún uso que puede prestarse a confusión, digámoslo así, de la palabra expreso… y más si uno tiene espíritu ludolingüista  y chinchador.

miércoles, 30 de octubre de 2013

A vueltas con el ex


Ya he comentado aquí en alguna ocasión que el prefijo ex da mucho juego, sobre todo, a raíz de haberse modificado la norma académica que regula los prefijos (ver El expreso de Guantánamo y Tintor que tintas iglesias, enero 2013). Pero también parece que, además de juego, da dolores de cabeza a más de uno. Y es que la norma dice que ex, como los demás prefijos, debe escribirse siempre pegado a la palabra siguiente (como en exmarido), excepto si le sigue un nombre compuesto, que se escribirá separado (como en ex primer ministro). Y ahí es donde aparecen las dudas.

En una información publicada en lavanguardia.com, titulada ‘Caso de los ERE: Quién es quién’ (09/10/2013), la periodista Pilar Solís menciona los siguientes excargos:

-       exconsejeros
-       ex consejero
à ¿No debería ser exconsejero?

-       ex presidentes de la Junta de Andalucía
à ¿No debería ser expresidentes de la Junta de Andalucía?

-       ex director general de Vitalia
-       exdirector general de Trabajo
à ¿No debería ser ex director general de Trabajo?

-       exsecretario de Desarrollo Industrial de CCOO
-       exsecretario de Organización de Industria Textil de CCOO
-       ex secretario de UGT
à ¿No debería ser exsecretario de UGT?

-       exgerente del Instituto de Fomento de Andalucía  en Sevilla

¿Cómo puede un profesional de la comunicación no darse cuenta de que escribe una cosa… y también la contraria? ¿No se para a recapacitar ni siquiera un poco? ¿Cómo va uno a fiarse de la información que da si tiene tamaño lío con algo tan sencillo?

Eso sí, en expediente el ex lo pone siempre pegadito. ¡Menos mal!


miércoles, 16 de enero de 2013

Tintor que tintas iglesias

Ya hemos hablado en este espacio del juego que da el prefijo ex tras el último cambio normativo académico: al tener que ir pegado a la palabra, se crean palabras nuevas, con muchas posibilidades lúdicas. Dejémoslo ahí. Si quieres profundizar en el tema, no tienes más que releer 'El expreso de Guantánamo'.

Hoy vamos a seguir la misma vía pero por otra senda. En vez de hablar de palabras nuevas que se crean añadiendo el prefijo ex, vamos a hablar de palabras existentes que empiezan por ex y que, tras la nueva norma, adquieren otros sentidos que hasta ahora eran impensables. Veámoslo con algunos casos.

Todo el mundo sabe qué es un extintor: un aparato para apagar el fuego, dicho rápidamente. Pues bien, ahora esta palabra también puede designar a una persona que ha dejado de tintar, igual que un expintor es una persona que ha dejado de pintar. ¿Que qué es tintar? ¡Hombre, búscalo en un diccionario, que para eso están! Igual no es una palabra muy conocida, pero seguro que los que se dedican a ello sí que la conocen.

¿Y un excavador? Pues hasta ahora solo podía ser alguien que se dedica a excavar, es decir, a hacer en el terreno hoyos, zanjas, pozos…  Ahora, también puede designar a alguien que tenía por oficio cavar la tierra, es decir, removerla con una azada o similar.

Y yendo a la cosa escatológica, que siempre causa sonrisas, ¿qué me dices de expedito? ¿Estamos hablando de una ventosidad pequeña que, vete tú a saber por qué, ha incrementado el volumen?

¿Y si hablamos de un expediente? ¿Será alguien que acostumbraba a pederse por todas partes y ya lo ha dejado?

En fin, como decíamos, este ex da mucho juego. Seguro que tú también encuentras curiosidades exitosas. ¡Inténtalo!

miércoles, 2 de enero de 2013

El expreso de Guantánamo

¿A que parece que vaya a hablar de trenes? Pues no, no voy a hablar ni de trenes ni de transporte ni tampoco de Cuba. De lo que quiero hablar es del español, así en minúsculas. Del español lengua. De la lengua española, vaya. Porque algunas decisiones de las autoridades académicas, no muy alejadas en el tiempo, van a cambiar nuestros hábitos lingüísticos. ¡Hala! ¡Qué exagerado! Vale, bueno, sí, me he pasado un poco. La verdad es que no van a cambiar los hábitos de nadie. La gente va a seguir escribiendo como siempre, igual de bien o de mal que siempre. No creo que vaya a afectar a nadie, salvo, quizá, a algunos forofos lúdicos como el que esto escribe.

El caso es que, y ya voy al grano, ahora el prefijo ex va, normalmente, pegado a la palabra. Y, claro, esta norma académica da mucho juego. Podemos estar hablando de un expreso de Guantánamo, y nuestro interlocutor no saber si nos estamos refiriendo a un tren o a alguien que estuvo preso de los estadounidenses en Cuba. Podemos mencionar al eximio escritor Zutano, y quien eso oye interpretar que hemos cambiado nuestra consideración con respecto a Zutano, al que antes teníamos en la misma estima que un mono y ahora ya no...

Además, esta colocación obligatoria puede dar lugar a vocablos tan jugosos desde un punto de vista lúdico como:
- exexcelente: que ha perdido la excelencia;
- exexcedente: que sobraba y ya no sobra;
- exextranjero...
- exexperto...
Dejo al lúcido lector de estas líneas imaginar las posibles definiciones de semejantes creaciones lingüísticas.

¿Y qué decir de exexexministro, exexexalcalde y similares? Según tenemos nuestra democracia y a nuestra clase política en España, seguro que no es difícil encontrar a un ministro o alcalde o similar que dejó de serlo y, luego, volvió a serlo para, después, volver a dejarlo (no necesariamente por propia iniciativa). E incluso creo que no sería muy complicado encontrar a algún exexexexexministro.

En fin, lo dicho: que el ex puede dar mucho juego. ¿Te animas?