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miércoles, 4 de noviembre de 2015

A vueltas con in-

Dice la norma académica que el prefijo in-, que se utiliza para indicar negación o privación, se convierte en im- ante b o p (ya lo he mencionado en Balompié en Ciempozuelos), y se convierte en i- ante l o r.

Por eso, Marta Portal escribe lo siguiente en ‘A tientas y a ciegas’:

La dejó pasar, y ella cruzó el umbral de Secretaría con aire de reina. No era una pose estudiada, no. Era algo impremeditado

Es decir, in- + premeditado = impremeditado. Correcto, pues.


Y Antonio Lorca titula un artículo de la sección ‘Revista de verano’ de El País del 12/07/2015 así:

 Ureña triunfa con una corrida 'ilidiable'

Es decir, in- + lidiable = ilidiable. Correcto también.
 

Ahora bien, en ‘Se enciende y se apaga una luz’, Ángel Vázquez escribe esto otro:

—En cambio, tu cuñada es un hueso.
—Un hueso inroíble.

En realidad, debería ser irroíble: el prefijo in- ante r se convierte en i-, y la erre debe duplicarse para mantener el sonido fuerte de la erre inicial de roíble (ver Prorruso). Es lo mismo que ocurre en irrepetible (que no inrepetible) o en irracional (que no inracional).

Tenlo en cuenta cuando te veas en alguna situación similar.


jueves, 18 de abril de 2013

El ahucio y otras hierbas

Hablaba la semana pasada de los prefijos des- e in- y de que ambos se utilizan para indicar negación o invertir el significado de la palabra a la que se añaden (ver Descomplicada, abril 2013). Esta semana quiero seguir con este mismo asunto, porque han llegado a mis manos un par de ejemplos que muestran que los hablantes de español somos plenamente conscientes de esta función.

El primero es de elmundo.es del 5 de abril. Olga R. Sanmartín nos informa del “documental que Médicos del Mundo ha realizado para denunciar los efectos del decreto que deja sin asistencia sanitaria a los inmigrantes indocumentados”. En el texto de la información, menciona que Álvaro González, presidente de la organización, “se pregunta a dónde nos llevará toda esta política de recortes que no tiene fin, este nuevo In-Salud o sistema que niega la salud”.

Jugando con la denominación abreviada del Instituto Nacional de la Salud y con esa función de negación que tiene el prefijo in-, Álvaro González consigue un resultado impactante: el Insalud se convierte en el In-Salud; el organismo encargado de velar por la salud de la población se transforma en justo lo contrario: un sistema que niega la salud. ¡Muy logrado, la verdad!

El segundo ejemplo es de elpais.com del 3 de abril. Pilar Álvarez nos habla de que “la presión popular de un escrache y la mediación de una diputada del PP frenan un desalojo”. Y titula la información ‘El des-desahucio de Amalia Torres’.

Tampoco es mal hallazgo este, puesto que ya hemos dicho que el prefijo des- invierte el significado de lo que viene detrás: un desahucio que no se ha consumado se convierte en un desdesahucio.

Ahora bien, si desahucio viene de desahuciar y desahuciar está formado con el prefijo des- y el verbo ahuciar, entonces, ¿para qué repetir el prefijo? ¿No nos han dicho siempre que dos negaciones afirman? ¿Por qué no titular simplemente ‘El ahucio de Amalia Torres’? Puestos a ser transgresores… seámoslo a tope.

miércoles, 10 de abril de 2013

Descomplicada

Una conocida mía, colombiana ella, me estaba contando de dos hermanas que ella conocía. En un momento dado, dijo que una era muy coqueta, que siempre vestía bien, elegante…, y que la otra era descomplicada.

No entendía yo bien qué quería decir con descomplicada, y ella me aclaró que eso, que no era nada complicada.

Luego, me acordé de una obra que escribió Álex Grijelmo hace unos años, La gramática descomplicada, que pretendía exactamente eso: presentar las normas gramaticales de forma sencilla. Y es que, aunque no se recoja la palabra en los diccionarios académicos, sí se recoge que una de las funciones del prefijo des- es la de formar palabras con el significado contrario a la palabra a la que se añade.

Por lo tanto, descomplicada es lo contrario de complicada, al igual que desdecirse es negar algo que se ha dicho antes o decir lo contrario de lo que se ha dicho antes.

En este sentido, des- funciona igual que in-, del que ya hemos hablado aquí (ver Ininteresante, enero 2013).  Por lo tanto, lo mismo podría decirse descomplicada que incomplicada, desútil que inútil. Pero, ¿qué hace que usemos una palabra y no otra, un prefijo y no el otro? Y ¿qué nos impide decir desutilidad, inunión o deslegalidad?

martes, 29 de enero de 2013

Ininteresante

Tenía yo un jefe, extranjero, que utilizaba mucho la palabra ininteresante. Como es de suponer, su lengua materna no era el español, y tampoco era su lengua de trabajo normal. En cualquier caso se manejaba estupendamente en español y se hacía entender de maravilla… eso sí, con algunas expresiones de su cosecha, probablemente causadas por una trasposición tal cual de palabras o giros de su lengua materna, germánica.

El caso es que no estaba mal pensado eso de ininteresante. Porque estaba claro que mi jefe sabía perfectamente que in era un prefijo y cuál era su significado en español: falta o negación de la cosa expresada por la palabra primitiva. Seguramente conocía otras palabras como útil/inútil, experto/inexperto… y su significado. De ahí que para él fuera de lo más normal expresar lo contrario de una palabra añadiéndole el prefijo in. Por eso, para decir que una cosa no era interesante, decía que era ininteresante.

Como digo, no es mala solución, puesto que el prefijo in en español está plenamente activo. Y de hecho, podríamos crear nuevos vocablos siguiendo el mismo razonamiento de aquel jefe que tuve. Por ejemplo: astuto/inastuto, especial/inespecial… Y profundizando un poco más en la misma senda, también podría ser que alguien considerara que, en la propia palabra interesante, in es ya un prefijo. Con lo cual, para esa persona, lo contrario de interesante no sería necesariamente ininteresante, sino teresante.

Dejo a las reflexiones lúdicas de quien esto lee la búsqueda de los contrarios, y de su correspondiente significado, de palabras como inteligente, intruso, intrínseco, inherente… y otras muchas que seguramente le surgirán sin demasiado esfuerzo.