jueves, 2 de enero de 2014

Ese cuyo desaparecido

Quiero empezar el año con una loa a esta palabra, muy útil, a mi entender, pero que está desapareciendo del uso común de los hispanohablantes… al menos en España.

Hace tiempo que me cuesta ver este relativo en algún artículo de periódico. Ya casi ha desaparecido de los medios de comunicación. Supongo que será porque no se sabe utilizar. En fin, cosas de la educación, imagino.

Su uso correcto es como sigue:

Aquel señor es Fulano, cuyo hijo es piloto.

Y lo que suele leerse es lo siguiente:

Aquel señor es Fulano, que su hijo es piloto.

Esta segunda estructura se oye a menudo en radio y televisión, y también se ve en la prensa. Un ejemplo:






Este “y que por lo tanto su consumo…” es una frase que fuerza las estructuras del español. Mariangela Paone debería haber escrito “y cuyo consumo pasado el plazo fijado, por lo tanto, puede ser peligroso”.

Otro tanto ocurre con el siguiente ejemplo, también de El País, y, además, por partida doble:
  

En ambos casos, deberían haber escrito “… cuyo propietario todavía se desconoce”.

¿Quieres un truco para utilizarlo de forma correcta? Es sencillo. Piensa que se trata de una fórmula matemática. En realidad, piensa que es una suma, la operación matemática más sencilla que existe. Todo el mundo sabe sumar, ¿verdad? Pues más sencillo no puede ser. Atento:

que + su = cuyo

Es decir, si en una misma frase has escrito el relativo que y el posesivo su (o sus), repásala porque tienes que usar cuyo (o cuya o cuyos o cuyas).

Sencillo, rápido y eficaz. Añades una pizca de voluntad… y listo. ¡Recuérdalo!

martes, 24 de diciembre de 2013

Menú navideño

En verano, comí un par de veces en el restaurante Maràngels (Sant Gregori, cerca de Gerona) y un día pedí helado de postre. No es mi intención incidir aquí sobre la calidad de la comida, la calidez del local o la tranquilidad del paraje. Lo que me interesa destacar es que me trajeron el helado… de lado. Sí, el helado era lo que solemos llamar un corte pero, en vez de servirlo tumbado, que es la forma habitual, lo presentaban erguido.

Recuerdo que los comensales hicimos algún comentario al respecto, porque nos sorprendía esa forma de presentarlo, más que nada porque nos parecía algo inestable. El caso es que una cosa llevó a la otra y a alguien se le ocurrió que quizás no sería mala idea que en el menú lo indicaran precisamente así: helado de lado. Hay que reconocer que la sonoridad de la denominación podría dar mucho juego, pero, bueno, ahí se quedó la cosa.

Todo esto es para decir que se me ha ocurrido preparar un menú ludolingüístico para estas fiestas. Si alguien no sabe qué poner en la cena de Nochebuena o en la comida de Navidad o de Año Nuevo, aquí le sugiero unos cuantos platos ludolingüísticos.

Aperitivos

Ajos a la soja
Cabello de cebolla
Nata a la albahaca

Primeros

Alas a la sal
Pasta al pesto con pisto
Patatas asadas a la brasa

Segundos

Cerdo con cardo
Conejo con ajo
Pechuga con lechuga

Postres

Bananas con ananás
Manzana asada
Naranja amarga

Bebidas

Cava catalán
Té verde
Vino fino

Hay un aperitivo palindrómico, otros anagramático y otro monovocálico. Hay dos primeros monovocálicos y otro paronímico. Los tres segundos son paronímicos. De los postres, uno es paronímico y los otros dos, monovocálicos. Y de las bebidas, dos son monovocálicas y la otra, paronímica.

Pues eso. ¡Qué aproveche!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Un plural raro raro

En español, existen tres maneras de formar el plural de una palabra: añadiendo una -s al singular (por ejemplo, pera / peras), añadiendo -es al singular (por ejemplo, peral / perales) o, en el caso de las palabras invariables, dejándolas tal cual (por ejemplo, la crisis / las crisis).

Por lo tanto, las palabras que en singular terminan en –x forman el plural o bien añadiendo -es (por ejemplo, un fax / dos faxes) o bien permaneciendo invariables (por ejemplo, el tórax / los tórax, el córtex cerebral / los córtex cerebrales).

De ahí la sorpresa que causa la palabra excrex. ¿Que qué es eso? Pues es el nombre que se da en Aragón a un tipo de donación de un cónyuge a otro. Es un vocablo restringido al campo de lo forense, con lo cual seguramente pocos hispanohablantes, aunque sean aragoneses, lo conocerán. Pero eso es lo de menos aquí.

Lo que me interesa destacar de esa palabra es su plural, que es el más extraño que se conserva en español: excrez.

Un plural terminado en -z. ¡Extraordinario! Lástima que la palabra ha desaparecido ya del DRAE… imagino que porque se usaba poquísimo y se conocía menos. ¡Descanse en paz!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Aceros de Llodio

El otro día, tras un eructo que solté después de una comida, mi mujer dijo:
—¡Vaya! Pareces ahíto… García Reneses.

No me quedó otra que disculparme y sonreír… y alegrarme porque me había dado pie para hablar otra vez de los parónimos (ver Como tres veces, noviembre 2013). García Reneses era un entrenador de baloncesto al que llamaban Aíto, no sé si porque su nombre era Alejandro y de ahí Alejandrito. Ahíto y Aíto son parónimos: se pronuncian igual aunque se escriben diferente.

Recuerdo un chiste que me contaron tiempo atrás: van dos amigos por la carretera y se topan con un letrero que pone Aceros de Llodio. Y uno de ellos le pregunta al otro:
—¿Nos hacemos?

Aceros y haceros también son parónimos: se pronuncian igual aunque se escriben diferente y significan cosas diferentes.

Otro ejemplo de parónimo es la expresión sed de agua. Si la ves en una máquina expendedora de botellas de agua, entenderás qué pretende decir la frase. Pero, si alguien oye o lee la frase aislada de su contexto, quizá interprete que nos están exigiendo que seamos de agua. Sed, sustantivo, y sed, forma verbal del verbo ser, son parónimos también.

A uno le recuerda aquello que decía Bruce Lee en inglés en un anuncio de no sé qué no hace tanto tiempo:
—Be water, my friend!

Pues eso: dejemos que fluya el lenguaje y permitamos que nos empape con sus maravillas.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Amor y Roma

Uno
No recuerdo el título ni los actores, tampoco el argumento. No recuerdo casi nada, solo que era una película de policías e intríngulis detectivescos, que al final se resolvían porque alguien se daba cuenta de que el nombre, ficticio, de un personaje, Wen Kroy, leído al revés era New York.

Dos
En 'Cercamón', de Lluís Racionero i Grau, un perfecto nombre dado a los capellanes cátarosdice: "Nosaltres som els vertaders cristians, el papa és el porc senglar de la selva: hi ha dues esglésies, la d'AMOR i la de ROMA. Gireu les paraules i veureu com una és el contrari de l'altra. Hi ha dues esglésies, una que fuig i perdona, l'altra que persegueix i crema. Trieu!"

Traducción mía: Nosotros somos los verdaderos cristianos, el papa es el jabalí de la selva: hay dos iglesias, la de AMOR y la de ROMA. Dad la vuelta a las palabras y veréis cómo una es lo contrario de la otra. Hay dos iglesias, una que huye y perdona, otra que persigue y quema. Elegid.

Tres
Este disco de Joan Manuel Serrat.


Son tres ejemplos de lo que los ludolingüistas llaman bifronte: una palabra que leída al revés da otra palabra. Más ejemplos:
las | sal
res | ser
amar | rama
raza | azar
sala | alas
rata | atar
arroz | zorra
atlas | salta
seria | aires

No es muy  difícil encontrar bifrontes de tres o cuatro letras. Sí, de seis o más. ¿Te animas a cosecharlos?

Los bifrontes son interesantes en sí mismos, desde luego, pero mucho más como munición para formar palíndromos. Sí, ya sabes, esas frases que se leen igual del derecho que del revés (ver La ruta natural, octubre 2013): como son palabras con dos caras (eso es lo que quiere decir bifronte), son muy útiles para construir frases palindrómicas.

¡Venga! ¡A por ellos!

miércoles, 27 de noviembre de 2013

De imprevisto

Lo soltó Christian Gálvez, un famosillo presentador de televisión. Y se quedó tan pancho.

De imprevisto no se dice; se dice de improviso, que equivale a sin prevención ni previsión.

Ya tiene delito que un conductor de un concurso en el que las palabras son la materia prima, Pasapalabra (¡una palabra monovocálica de nivel A5!; ver Efervescentemente, septiembre 2013), meta el cuezo de tal manera. En fin, será cosa de los tiempos que corren.

Por cierto, ¿cómo lo dirías: quedarse tan pancho o quedarse tan ancho? Pues resulta que, a tenor de lo que refleja el diccionario, en este caso se pueden utilizar las dos expresiones:

-       quedarse tan ancho (o quedarse tan fresco, o quedarse más ancho que largo) significa mostrarse despreocupado y tranquilo; y

-       pancho, en cuanto adjetivo, significa tranquilo, inalterado, satisfecho con algo.

Así que si queremos decir que el famosillo Christian soltó una barrabasada lingüística y se quedó tan tranquilo, podemos decirlo de las dos maneras:

-       Christian se quedó tan ancho

-       Christian se quedó tan pancho.

Otra cosa sería que no se llamara Christian sino Pancho. Entonces, para regocijo de este ludolingüista, habría que decir:

-       Pancho se quedó tan pancho.

Y sería una verdad… doble.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El as de los anagramas

Ya he hablado aquí de los anagramas en un par de ocasiones (Anagramas en el baño y Ana Magra, junio 2013). ¡Sí!, ya sabes, esas palabras que tienen las mismas letras pero en un orden diferente: roca / caro, cocina / acción
Desde un punto de vista lúdico (y solamente lúdico, por supuesto), los anagramas permiten establecer algunas verdades universales… ludolingüísticas. Ahí van tres:
-       Los ecuatorianos lo tienen muy fácil para ser muy buenos aeronáuticos.

-       Quien se apellida Prieto tiene un futuro muy prometedor como perito.

-       Es mejor mantenerse alejado de cualquier Asensio, no sea que se transmute en un asesino.
Como digo, es puro juego. Que nadie se sienta ofendido, por favor.
Pero a mí lo que más me satisface es cuando me topo con anagramas sorpresivos. Es el caso de estos dos que ilustro a continuación:

Llevo años pasando por delante de esta agencia de viajes y hasta no hace mucho no me había dado cuenta de que es un anagrama perfecto. 

Este municipio de la provincia de Barcelona (formado por dos núcleos urbanos) casi es limítrofe con mi pueblo de origen… y hasta este verano no me he dado cuenta de que es anagramático.

Y sorpresivo es también encontrar anagramas… en un crucigrama. Mira este ejemplo de Mambrino, publicado el 13/10/2013 en El País:
-       Revoltijo como no oí jamás à amasijo.
-       Balinesa no, pero sí asiática à libanesa.
-       Mate hormigas con los pies à pise.
-       Narcos camuflados en la City à Carson (por Carson City, capital de Nevada).
-       La lengua de Bután, digo de África à bantú.
-       Cuerpo se ofrece a tía mona à anatomía.
-       Gabinete en Cagliari à Caligari.
-       Fastidia, pero Borja no à joroban.
-       Indígenas con ganas… de seguir en el Congo à sanga.
-       ¿Y un sirenio dando la manita? à manatí.
¡Diez! ¡Nada menos que diez anagramas escondidos en las definiciones!
Además de ser un excelente crucigramista, Mambrino es también un gran anagramista. Por eso me vas a permitir que le conceda el título de ‘el as de los anagramas’. Estás de acuerdo conmigo, ¿verdad?