miércoles, 16 de abril de 2014

Hombro y codo, ojo y riñón

Leyendo ‘El enredo de la bolsa y la vida’, de Eduardo Mendoza, me he encontrado con la siguiente frase que pronuncia uno de los personajes:

— […] Contigo habría sido distinto: viejos camaradas unidos en una última aventura, hombro con hombro o codo con codo, que las dos formas admite el diccionario. […]

¡Curiosa frase en boca de un personaje de novela!

Y si Eduardo Mendoza lo ha escrito, así será, que él es más ducho que yo en estas cosas. Así que, como dice, para indicar que dos personas colaboran estrechamente, el hablante de español puede utilizar la parte del cuerpo que prefiera: el hombro o el codo. Curioso, ¿no?

Esa frase me trajo a la mente el caso de otras dos expresiones que utilizan también partes del cuerpo y que también son intercambiables entre sí, porque sirven para indicar lo mismo: si queremos decir que algo ha costado mucho, podemos utilizar la expresión costar un ojo (o un ojo de la cara) o la expresión costar un riñón. Al igual que ocurre con el caso anterior, aquí también se puede utilizar la parte del cuerpo que prefiramos.

De hecho, en cierta ocasión leí la frase siguiente:

Unos le decían que el viaje le iba a costar un riñón; otros, que un ojo de la cara. Tuvieron razón los segundos: volvió tuerto de sus vacaciones.

Por cierto, ¿te has dado cuenta de que tres de las cuatro partes del cuerpo mencionadas son monovocálicas? ¿Y además de la misma letra?

miércoles, 9 de abril de 2014

Alfabetos reducidos

Sin duda, uno de los entretenimientos lingüísticos con más posibilidades del panorama ludolingüístico es la creación de textos utilizando solo una parte del alfabeto. Puede ser, por ejemplo, usando solo la primera mitad del abecedario, o solo la segunda. Puede ser utilizando todas las consonantes pero solo una vocal, lo que nos dará textos monovocálicos (ver El jefe y Clara). Puede ser usando solo letras que son simétricas (ver Simetrías). O puede ser también según la disposición de las letras en el teclado de un ordenador: utilizar solo las que se teclean con la mano izquierda, solo las de la derecha, etc.

El ejercicio que os presento hoy parte de la disposición horizontal de las letras en el teclado; es decir, según la línea en la que están. Así, con las 10 letras de la línea de arriba de un teclado qwerty, es sencillo crear un texto, porque tenemos cuatro vocales (e, i, o, u). Por ejemplo:

Repito: quiero que Pepe toree otro toro tuyo. Que toree por ti, Roque, pero que retire tu potro torpe y tu perro.
Y quiero que Puri te opere: que retoque tu tipo roto y te quite torpor. ¿Y tu torre, Teo? Yo trepo y tiro tu ropero retro y tu opio puro.
¡Y Wert, oye, erre que erre!

Con la línea de en medio, la cosa se complica bastante más, porque solo hay una vocal (a) y 9 consonantes. Así que cualquier texto que hagamos será un texto monovocálico en a. Un ejemplo:

Gala halaga a Kafka: da lasaña, sala las agallas, asa las alas al gas. ¡Hala! ¡A jalar!
Halla gafas falsas, fajas sajadas, gasas dañadas, dagas ajadas... ¿Hadas? ¡A las Fallas!

¿Y con la línea de abajo? Ahí sí que la cosa resulta imposible… a menos que utilicemos las 7 consonantes como abreviaciones o similar. Os propongo el siguiente ‘texto’:

CV x BCN MMXV
(Traducción: curriculum vitae para Barcelona 2015).

En fin, un entretenimiento como otro cualquiera, si bien algo más complejo. ¡Inténtalo! Pero, como digo siempre, sin prisas si quieres lograr un resultado satisfactorio.

miércoles, 2 de abril de 2014

Probable

En anteriores ocasiones (Una patilla es una pata corta, Aumentativos falsos), te he hablado de derivados falsos, surgidos simplemente al pasar determinadas palabras por el tamiz de una interpretación ludolingüística. Vamos, tras buscarle cinco pies al gato el que esto escribe con el único objetivo de divertirse un poco.

En el texto anterior (Prorruso), hablé de pasada del prefijo pro-, cuyo significado es que alguien o algo es favorable o propenso a lo que indica la palabra que sigue: así, un prorruso es alguien favorable a lo ruso. También mencioné los prefijos anti- y contra-.

Aprovechando la ocasión que me procuran esos prefijos, hoy voy a seguir con lo de los cinco pies y lo de la diversión. Veamos:

-       Si estoy a favor del bable, ¿soy probable?
-       Si mi tío prefiere el queso feta a cualquier otro tipo de queso, ¿es un profeta?
-       Si mi tía prefiere la teína del té a la cafeína del café, ¿es una proteína?
-       Si, entre alfa y beta, mi hermana se inclina por beta, ¿es una probeta?
-       Si la pianista es más proclive a la fusa que a la semifusa, ¿es una profusa?
-       Si a las bicis normales prefiero las bicis con motor, ¿soy un promotor?
-       Si prefiero la montaña y no me gusta nada el llano, ¿soy un antillano?
-       Si mis vecinas no pueden ver ni en pintura ni vides ni parras, ¿son unas antiparras?
-       Si son contrarias a hacer señas cuando juegan al mus, ¿son dos contraseñas?
-       Si estoy en contra de todo aquel que no llega al metro y medio de altura, ¿soy un contrabajo?
-       Si estoy a favor del dólar y en contra del peso, ¿soy un contrapeso?
-       Si estoy en contra del bando del alcalde, ¿soy un contrabando?

Entonces ya lo hacía y ahora lo reitero: te invito a dar rienda suelta a tu imaginación y a descubrir falsos derivados de tu propia cosecha. ¡Divertirse con la lengua es tan sencillo!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Prorruso

En estos últimos tiempos se está oyendo mucho el término prorruso en relación con todo lo que está pasando en Ucrania. Si lo oímos, en la radio o en la tele, no nos extraña en absoluto, ya que identificamos el prefijo pro- acompañando a la palabra ruso y lo entendemos perfectamente: prorruso quiere decir alguien o algo favorable a lo ruso.

Ahora bien, si lo vemos escrito, como en el título o en el párrafo anterior, ¿verdad que nos sorprende un poco?, ¿verdad que miramos esa palabra una décima de segundo más que las otras palabras? Eso es porque nos extraña esa doble erre que lleva: si ruso lleva una sola erre, ¿por qué prorruso se nos presenta con dos?

Nuestro primer impulso es pensar que algo no cuadra, que está mal. Pero enseguida nos damos cuenta de que la segunda erre es necesaria en la escritura para que, al leer la palabra prorruso, se mantenga el sonido fuerte de la erre inicial de ruso. Si no, tendríamos que leerlo como una erre suave, que es lo que hacemos los hablantes de español cuando una erre se halla entre vocales, como en pera (que se pronuncia distinto de perra).

La adición de la segunda erre nos obliga a desfigurar en cierta manera la palabra original, y por eso nos cuesta aceptar este afeamiento. En algunas palabras ya lo tenemos asumido casi automáticamente. Es el caso de, por ejemplo, una vacuna antirrábica, una falta antirreglamentaria, un dispositivo antirrobo, una etapa contrarreloj

En otros casos, no obstante, todavía nos sigue costando:

Debería ser contrarreembolso


Debería ser todorriesgo


Debería ser biorriesgo


Debería ser ultrarrápido

miércoles, 19 de marzo de 2014

Vocales repetidas

Álex Grijelmo desarrolla la teoría de que muchos insultos que alumbró la lengua se camuflan con un ropaje simpático: la repetición de una misma vocal en una misma palabra. Y, según él, esa eufonía hace que sean insultos rebajados. Lo explica en 'Las vocales repetidas insultan menos' (en su sección La punta de la lengua, de El País Domingo, 10/11/2013) y menciona una buena cantidad de insultos.

Lo que me interesa destacar aquí no son tanto los insultos en sí, como el hecho de que muchos sean palabras monovocálicas. Ya he hablado de ellas en ocasiones anteriores (ver Ochoa y más, El jefe y Clara y Efervescentemente) como un entretenimiento ludolingüístico interesante. Y he indicado, por cada una de las cinco vocales, las palabras encontradas que tenían esa vocal, y solo esa vocal, en mayor número: una con 5 aes (nivel A5), otra con 7 es (E7), con 4 íes (I4), con 5 oes (O5) y con 4 úes (U5).

Álex Grijelmo nos ofrece un insulto A5 (cantamañanas), uno E4 (mequetrefe) y uno O5 (zorrocotroco)… ¡Magnífico!

¿Que no sabes qué significa zorrocotroco? Como digo siempre, el diccionario te ilustrará. ¡Úsalo!

jueves, 13 de marzo de 2014

Acentos subrepticios

Mira que es fácil poner los acentos en español, ¿verdad? Pues todavía hay personas que los ponen mal. ¡Será posible!
¿Cómo dices? ¿Que no estás de acuerdo? ¿Que no es tan fácil poner los acentos? ¿Que en las palabras esdrújulas quizá sea fácil, pero no en las otras? ¿Que los diptongos lo complican todo? ¿Qué las reglas de acentuación…?
¡Vale, vale! Lo he captado. Tienes razón y estoy de acuerdo… pero yo también tengo razón. Poner los acentos en español es facilísimo, lo complicado es saber dónde ponerlos.
Y es que en español solamente tenemos un acento: el acento agudo, una rayita oblicua que baja de derecha a izquierda. No hay ni acento grave (rayita oblicua de izquierda a derecha) ni acento circunflejo (uno agudo y uno grave unidos por arriba), solo acento agudo. Así que no debería ser posible equivocarse. Y, sin embargo, hay rótulos que se equivocan. Mira este par de ejemplos:
En el escaparate de un negocio

En la trasera de una furgoneta
Y en ninguno de los dos casos parece que sea debido a una imposibilidad material, no sé, de las técnicas de rotulado sobre cristal o metal, porque en ambos ejemplos hay acentos puestos correctamente.
¿Cuál es, pues, el origen del misterio de los acentos graves que sustituyen subrepticiamente a los agudos? Si encuentras alguna explicación, por favor, compártela. Te estaremos muy agradecidos todos.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Se llaman ambigramas

Hace un par de semanas vi la película ‘Ángeles y demonios’ en la tele. Está basada en la novela homónima de Dan Brown y la historia que cuenta tiene que ver con una secta llamada Illuminati. En la película –no sé si también en la novela–, aparece el nombre de la secta de la manera siguiente:

Lo que tiene la peculiaridad de que, si se le da un giro de 180º, el nombre no cambia:

[Me he permitido marcar en rojo un extremo para que pueda percibirse el giro de 180º]


Pues resulta que este tipo de palabras que están escritas o dibujadas de tal modo reciben el nombre de ambigramas. ¡Y yo sin saberlo!

Ya he hablado de ellos en este espacio. En Palíndromos propios, mostraba un par de ejemplos. Lo que pasa es que yo los bautizaba como ‘palíndromos gráficos’. ¡Y resulta que ya están bautizados desde hace tiempo como ambigramas! ¡Qué cosas!

Bueno, al grano. Aprovecho la ocasión que me proporciona Illuminati, para mostrar otros ambigramas que he conseguido ‘cazar’:


     
Una marca de cava

 
Una compañía de seguros (aunque solo el logotipo es ambigrama)


Una inmobiliaria (también solo el logo)

 
Una peluquería de mi barrio (el logo solamente)

Desde luego, por lo que parece, la d y la p dan mucho juego en eso de los ambigramas.

Por cierto, si quieres divertirte un rato, en internet tienes un montón de herramientas para crear ambigramas de cualquier palabra o frase, tu nombre, tus apellidos… Claro que, a veces, los resultados no suelen estar muy logrados. Pero, eso sí, es un rato divertido.