miércoles, 8 de abril de 2015

1 y 2 = unidos

Ya he hablado aquí de pasada en alguna ocasión (DxT) del uso de letras y números a la vez en el nombre de un establecimiento o de una marca. La gracia está en leer letras y números de corrido para descubrir que el número se integra perfectamente en el nombre. Es lo que ocurre, por ejemplo, con

= Unidos

El 2 es el número más socorrido para estos menesteres, ya que se lee 'dos', con lo se puede usar como sustituto de la sílaba final de adjetivos y participios. Pero también hay otros números que se prestan al mismo mecanismo. Es cuestión de echarle un poco de imaginación al asunto.

= Integrados
 
Logotipo de Valdós, Joyeros Artesanos

Logotipo de Carlos Díez, ilustrador

Lo que no entiendo es por qué los creativos que inventaron el nombre de la compañía de telecomunicaciones UNI2 no fueron hasta el final con su creatividad para sacarse de la chistera un nombre mucho más llamativo, como:
 

Quizá porque habrían complicado demasiado la lectura del nombre y la comprensión de la marca. Y, como digo muchas veces, puedes inventarte palabras, crearlas, manipularlas a tu antojo, manejarlas como te parezca, pero nunca debes perder de vista que, si quien te lee, no te entiende, no vas a conseguir nada, la comunicación no llegará al destinatario.

Por cierto, ¿sabrías decirme qué país es Esta2 1i2?

 

miércoles, 1 de abril de 2015

Bruselas contra Bélgica

Ya estamos muy acostumbrados a ver titulares como estos:

lavanguardia.com (04/02/2015)

europapress.es (04/02/2015)

espanol.rfi.fr (01/02/2015)

Y también estamos muy acostumbrados a interpretar automáticamente que la ciudad de Ryad no presiona a la ciudad de Moscú, sino que es el gobierno de Arabia Saudí el que presiona al gobierno de Rusia; que la ciudad de Pyongyang no acusa a la ciudad de Washington, sino que es el gobierno de Corea del Norte el que acusa al gobierno de Estados Unidos… y así sucesivamente.

Sea por pereza, por deseo de síntesis, porque escribir gobierno de… es muy largo, el caso es que los periodistas suelen utilizar muchísimo el nombre de la capital de un país para hacer mención al gobierno de ese país, porque suele tener la sede en la capital. Vale. Nada que objetar. En lingüística, a eso se lo llama sinécdoque.

Pues eso. Cada cual escribe como le parece y sabe. La única limitación debe ser que le entiendan a uno, que la comunicación llegue a buen puerto y sin dudas, interferencias o estorbos. Ahora bien, al utilizar este recurso, en ocasiones puede que no sea así.

elpais.com, 04/02/2015

expansión.com, 03/02/2015

¿Qué quieren decir estos dos titulares similares? ¿Que el gobierno de Bélgica investiga a Bélgica? Parece raro, ¿no?

En este caso, Bruselas no se refiere al gobierno de Bélgica, sino a la Comisión Europea, que tiene su sede en la ciudad. Por lo tanto, hay que interpretar que es la Comisión Europea la que investiga a Bélgica. Sin embargo, no hay nada que nos indique que aquí hay que interpretar Bruselas como Comisión Europea y no como gobierno de Bélgica… a no ser que uno lea el cuerpo de la noticia, donde ya se explica la cuestión.

¿No habría sido mejor llamar al pan pan y al vino vino como han hecho otros medios de comunicación?

es.euronews.com (03/02/2015)

prensalibre.com (03/02/2015)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Jaime y Gabriela

Parece que se trata de una convención lingüística del español: los nombres de miembros de las familias reales se indican en español, no en el idioma original.

Hablamos de la reina Isabel (no Elizabeth) de Inglaterra; de Carlos (no Charles), príncipe de Gales; del rey Carlos Gustavo (no Carl Gustav) de Suecia; del príncipe Alberto (no Albert) de Mónaco…

Como digo, es una convención que nos hemos dado los hablantes de español. Podría ser de otra manera, pero resulta que es así. Por lo tanto, deberíamos aceptarla y deberíamos aplicarla.

Hace ya unas semanas, fueron presentados en sociedad los gemelos recién nacidos del Principado de Mónaco. En El País del 08/01/2015, Mabel Galaz titulaba así la información: ‘Estos son Jaime y Gabriela de Mónaco’. Pero, luego, en el texto los mencionaba como Jaime Honoré Rainier y Gabriela Thérèse Mari (sic).

¿No debería ser Jaime Honorato Rainiero y Gabriela Teresa María?

miércoles, 18 de marzo de 2015

Yesos y escayolas

Iba yo el otro día de camino al trabajo con mi vehículo unipersonal de dos ruedas sin motor (con mi bici, vaya) por una calle de carril único, cuando estuve un rato largo circulando detrás de una furgoneta en la que ponía

Agustín
Yesos y escayolas
Talavera de la Reina

El tráfico era tranquilo, así que, casi sin querer, presté más atención de la necesaria a lo que estaba escrito, particularmente a la frase de en medio: me resultaba curiosa por las tres yes que contenía. Inmediatamente, mi mente ludolingüística se puso a jugar con disociaciones (Con don Quevedo)… y fue bien productiva:

Yesos, yesca y olas
Yesos y escay, olas
Yesos, yesca, yolas
Y esos y esca y olas
Yes, os, yes, cayo, las
Y, es, os, y, es, ca, yo, las

Y todas las combinaciones posibles entre estas palabras disociadas.

¡Uf! ¡Lo que da de sí un paseíto en bici!

¡Ah! ¿Que no sabes qué es yesca ni yola ni esca? El diccionario te sacará de dudas. ¡Ábrelo!

miércoles, 11 de marzo de 2015

Hora 0

Termina uno de cenar, recoge la mesa, limpia la cocina y se instala delante de la tele. Tras unas cuantas cabezadas, cuando está a punto de caer en el primer sueño, empieza la película. Mientras salen los primeros créditos, en pantalla aparece un mensaje que dice:


Y, ¡sorpresa!, a uno se le pasa la modorra ipso facto. Porque, ¿qué es eso de las 00:00? ¿Qué hora se supone que es? ¿No querrán decir las 24:00?

Que yo sepa, no hay ninguna hora 0, como no hay un día 0 ni tampoco un año 0. Cuando uno cuenta los días del mes, empieza por el 1, no por el 0: día 1, día 2, día 3… y así hasta el día 31, que es el último. Y el mes siguiente vuelve a empezar por el día 1. No hay 0 por ningún lado.

Con las horas, pasa lo mismo: la 1, las 2, las 3… y así hasta las 24 (o 12 de la noche). No hay ninguna hora 0. Después de las 23:59, vienen las 24:00 y, luego, las 00:01. No hay 00:00.

Claro que eso del tiempo parece una magnitud bastante flexible… a tenor de lo que se observa en este cartel de un restaurante:


¡Días de 25 horas! ¡Uau! Ver para creer.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Juegos aéreos

Por cuestiones laborales, recientemente he tenido que hacer un par de viajes en avión. Ninguno demasiado largo —poco más de un par de horas—, pero ambos con tiempo suficiente para leer, echar una cabezadita, volver a leer, mirar el paisaje (si no está nublado o no se ha hecho todavía de noche, claro), aburrirse un rato…

La mayor parte del tiempo, no obstante, al viajero de avión no le queda más remedio que mirar hacia delante. Y ¿qué tiene justo delante? Pues el respaldo del asiento delantero, y bien cerquita, por cierto. Y en el respaldo, una suerte de compartimento con algunos documentos que sobresalen: las instrucciones de seguridad, la carta, una bolsa para basura, la revista de la compañía. Total, que el viajero se pasa la mayor parte del vuelo viendo el logotipo de la compañía estampado en esos documentos y el nombre de la revista. En mi caso, Iberia y ‘Ronda’.


Al final, al viajero ludolinguista que es uno se le ocurre matar el aburrimiento jugando mentalmente con el nombre de la revista, que tiene unas letras muy apañadas para ello. Y empieza buscando anagramas. Y le salen unos cuantos:

Radón, Nardo, Nador (la ciudad marroquí), Doran, Donar, Dorna (la empresa que organiza actos deportivos, como el mundial de motociclismo),  Andro (el prefijo relativo a hombre, varón), Ornad

Cuando ya no encuentra más, se pone a buscar palabras que contengan las cinco letras de Ronda y repitan una, o varias, de las cinco. Y le salen otro montoncito:

+ 1 = Rondan, Rondad, Rondar Donará, Ornada, Ornado, Adoran, Adorna, Arando,

+ 2 = Andorra, Andador, Andaron, Nadaron, Nadador, Donarán, Rondado, Rondada, Ronda, Adornan, Adornad, Ornando

+ 3 = Rondando, Rondarán, Rondaron, Adorarán, Adoraron, Adorando, Andadora, Nadadora, Adornado, Adornada

+ 4 = Andorrano, Andorrana, Adornando, Adornador, Adornaron, Adornarán

+ 5 = Adornadora

Con 6 letras repetidas o más, este viajero no encontró nada.

Luego, decide tomar las cinco letras de Ronda y ver cuántas palabras pueden formarse sin repetir ninguna letra. Y encuentra otro montón:

Con 2 letras: Ro (la letra griega), Ra (el símbolo del radio), Da, Do, No, Na (el símbolo del sodio), Ar (la voz de mando militar)

Con 3 letras: Ran (la película de Akira Kurosawa), Ron, Don, Dan, Dar, Aro, Ano, Ora, Oda

Con 4 letras: Roda (el pueblo de Albacete con artículo),  Dora (el nombre de mujer),  Dron, Nora (otro nombre de mujer), Nado, Nadó, Ardo, Arno (el río de Florencia), Ando, Orán (otra ciudad marroquí), Oran, Orad

Y así, poquito a poquito y con un poco de imaginación, se pasa uno el viaje la mar de entretenido. ¿O tendría que decir: …el aire de entretenido? ¡Je, je!

Ciertamente, las letras de Ronda son muy apañadas para este entretenimiento. Con Iberia ni lo intenté. Quizá en otro viaje, aunque se me antoja bastante más complicado. ¿Lo intentas tú y, luego, me cuentas?

miércoles, 25 de febrero de 2015

Bajo cero

Este invierno gélido ha traído muchas noches, y algunos días, de temperaturas bajo cero. Nada extraordinario, por otra parte. Como tampoco es extraordinario ya oír cómo los presentadores del tiempo se expresan diciendo menos 8 grados, en vez de decir 8 grados bajo cero.

Vale. Ellos sabrán. Puedo comprender que, al escribir –8 °C, uno lea menos 8 grados, ya que el símbolo se lee menos. Pero me parece un sinsentido que se escriba menos ocho grados, con todas las letras. Pues bien, eso es lo que ocurrió en la 1ª edición del Telediario de La 1 del 10/01/2015: uno de los títulos que suelen acompañar las noticias rezaba así:

En zonas de La Rioja han pasado la semana a menos 8 grados

Hablado, vale. Pero, escrito… Parece una aberración… que ya está proliferando por un montón de medios escritos. Algunos ejemplos:

 
elprogreso.galiciae.com

laregion.es

elconfidencialdigital.com

abc.es

De todas maneras, esta expresión no parece tan aberrante como esos meteorólogos —o solo presentadores del tiempo, quien sabe—, que hablan de grados negativos. ¿Se escuchan cuando hablan? Lo dudo mucho.