miércoles, 27 de febrero de 2013

El sesquipegamento

La primera vez lo oí en una emisora de radio. Estaban hablando del sesquicentenario del nacimiento de alguien. ¿O quizá era del fallecimiento? La verdad es que no lo recuerdo. El caso es que hablaban de que hacía 150 años del suceso. Y me sorprendió, la verdad. Porque, como digo, era la primera vez que oía el prefijo sesqui-. Tampoco es que lo haya oído mucho más después… ¿Y qué significa? Pues dice el diccionario que denota una unidad y media. Es decir, que sesquicentenario quiere decir un centenario y medio; o sea, 150 años. Y sesquihora, una hora y media.

En realidad, este prefijo se puede aplicar a cualquier unidad de medida: sesquimetro (1,5 metros), sesquikilómetro (kilómetro y medio), sesquikilo, sesquimés… O sea, que podemos decir o escribir frases como las que siguen:

-       Quedamos dentro de una sesquihora en la plaza, ¿vale?
-       He conseguido un contrato de un sesquiaño. ¡Qué bien! A mí me acaban de hacer uno de un sesquimés.
-       Faltan huevos en la nevera; compra una sesquidocena…

Pero, ¿por qué constreñirnos a las unidades de medida? También puede usarse con otras unidades. Por ejemplo:

-       Me acabo de comer una sesquimandarina.
-       Las cuatro primeras preguntas valen un punto; las otras cuatro, un sesquipunto…

¿Por qué no utilizamos más este prefijo? Tiene un nosequé que lo hace especial, muy original. Podríamos ponerlo de moda, ¿no? Y ¡quién sabe! ¡A lo mejor dentro de poco nos encontramos con una campaña publicitaria del clásico pegamento Imedio centrada en el concepto de "el único sesquipegamento"!

miércoles, 20 de febrero de 2013

Sexcentésimo

No, no voy a hablar de sexo. Voy a hablar de números. ¡No, de numeritos sexuales, no! ¡Qué manía! De números: uno, dos, tres, cuatro… Bueno, en realidad, no de los números cardinales, sino de los ordinales: primero, segundo, tercero… Y es que solemos conocer muy bien los ordinales más corrientes, que son también los más simples: cuarto,  quinto, sexto, décimo, vigésimo… Pero, ¿y el resto? Así, así: trigésimo, quincuagésimo, centésimo…

Cuanto mayores son los números, menos frecuente es su uso y menos conocidos son. Atención, pregunta: ¿cómo se llama lo que ocupa el lugar 600 en una serie? Sí, exacto, lo has adivinado: sexcentésimo. Pero no nos engañemos, has acertado porque está en el título de este texto. Porque, si te pregunto por el 200º, ¿a que no lo sabes? ¿Y el 500º? Pues, ducentésimo y quingentésimo.

¿Y si pasamos a otros que no sean múltiplos de 100? Eso sí que complica el asunto. Pero vamos a intentar simplificarlo un poco. Yo lo escribo con letras y tú dices qué número es. Veamos. Si digo cuadringentésimo vigésimo cuarto, ¿a qué posición me estoy refiriendo? ¿Y con octingentésimo quincuagésimo sexto? ¿Y con tricentésimo septuagésimo octavo? En fin, podríamos seguir in aeternum, pero creo que ya vale con esto… para demostrarte que los números también son curiosos. ¿O acaso no es curioso el noningentésimo nonagésimo nono?

jueves, 14 de febrero de 2013

La era del ‘re’

No hace mucho leí una entrevista a Sergio Peris-Mencheta, actor y director de teatro, en la que decía lo siguiente: “Vivimos en la era del re, de restaurar, reinventar, revolucionar, revolver, remover, relevar, de remar” (El País, 07/01/2013, entrevistado por Rocío García). Yo habría añadido recortar, rebajar y algunos más… pero, bueno, dejémoslo estar.

La afirmación del actor y director pone de manifiesto que es consciente de la existencia del prefijo re-. Aunque, en realidad, en alguna de estas palabras la sílaba inicial no sea un prefijo propiamente dicho: en remar, por ejemplo, no hay por dónde cogerlo; en las demás, podría interpretarse que se comporta como prefijo.

Y es que el prefijo re-, plenamente activo en español, puede tener varios significados: repetición (reconstruir: volver a construir), movimiento hacia atrás (refluir: dicho de un líquido, volver hacia atrás o retroceder), oposición o resistencia (reprobar: no aprobar)…

El que aquí me interesa destacar es el de intensificación, el que aparece en verbos como recargar (aumentar la carga o el trabajo), pero que también solemos usar en adjetivos como rebueno (o requetebueno), reguapo… Y, como pasa con otros prefijos activos (es decir, que pueden utilizarse para formar palabras nuevas), las palabras que podemos formar con re- pueden dar lugar a malas interpretaciones.

Tomemos un ejemplo de actualidad: las rebajas. Si decimos que las rebajas están muy solicitadas, nuestro interlocutor puede interpretar tanto que estamos diciendo que los comercios están petados de gente que aprovecha los precios bajos para comprar, como que estamos afirmando que las chicas de poca estatura ligan mucho.

¿Rebuscado? Es posible, pero la comunicación es lo que tiene: que uno pretende comunicar una cosa, y el otro entiende lo que le parece.

Seguro que puedes encontrar algún ejemplo más.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El 'no' fantasma

En estos días se está hablando, y mucho, de Urdangarin y el lío judicial en el que está metido. La semana pasada hubo una actuación del juez que lleva el caso que despertó el interés de los medios de comunicación, que se preocuparon por conocer las posibles medidas que el rey pudiera tomar.

En un canal de televisión (la Sexta), titularon la noticia así: “La Casa Real no va a tomar medidas hasta que no declare García Revenga”. En otro canal (TVE 1) hablaron de que “la Casa Real no va a tomar medidas hasta que declare García Revenga” o “… hasta que se produzca la declaración” o algo similar. La verdad es que no recuerdo bien las palabras precisas que dijo el presentador, pero para el caso da lo mismo. La cosa es que en un sitio dijeron “hasta que no declare” y en el otro, “hasta que declare”. Y lo curioso es que ambas frases significan lo mismo… ¡a pesar de que una de ellas lleva un adverbio de negación de lo más contundente!

En español, todas las palabras tienen un significado: casa, guitarra, tijera… Hay incluso algunas que tienen varios: gallina, cabo, golfo… Es lo normal y lógico. Por eso es tan sorprendente encontrarse con palabras que, en determinadas frases, no tienen ningún significado, es como si no estuvieran. Es lo que ocurre en el caso de la noticia sobre Urdangarin, y en otros ejemplos similares:
-          No empezaremos hasta que vengas  /  No empezaremos hasta que no vengas
-          Por poco me toca el gordo  /  Por poco no me toca el gordo
-          ¡Cómo estará el interior del garaje, viendo cómo tienen la puerta!  /  ¡Cómo no estará el interior del garaje, viendo cómo tienen la puerta!
-          Es mejor correr que llegar tarde  /  Es mejor correr que no llegar tarde

Mira que es contundente el significado de no, ¿verdad? Pues en las frases segundas de estos ejemplos, no significa nada. La misma frase, con o sin no, dice lo mismo. Total: que está pero es como si no estuviera. Y yo me pregunto: entonces, ¿por qué lo ponemos?

martes, 29 de enero de 2013

Ininteresante

Tenía yo un jefe, extranjero, que utilizaba mucho la palabra ininteresante. Como es de suponer, su lengua materna no era el español, y tampoco era su lengua de trabajo normal. En cualquier caso se manejaba estupendamente en español y se hacía entender de maravilla… eso sí, con algunas expresiones de su cosecha, probablemente causadas por una trasposición tal cual de palabras o giros de su lengua materna, germánica.

El caso es que no estaba mal pensado eso de ininteresante. Porque estaba claro que mi jefe sabía perfectamente que in era un prefijo y cuál era su significado en español: falta o negación de la cosa expresada por la palabra primitiva. Seguramente conocía otras palabras como útil/inútil, experto/inexperto… y su significado. De ahí que para él fuera de lo más normal expresar lo contrario de una palabra añadiéndole el prefijo in. Por eso, para decir que una cosa no era interesante, decía que era ininteresante.

Como digo, no es mala solución, puesto que el prefijo in en español está plenamente activo. Y de hecho, podríamos crear nuevos vocablos siguiendo el mismo razonamiento de aquel jefe que tuve. Por ejemplo: astuto/inastuto, especial/inespecial… Y profundizando un poco más en la misma senda, también podría ser que alguien considerara que, en la propia palabra interesante, in es ya un prefijo. Con lo cual, para esa persona, lo contrario de interesante no sería necesariamente ininteresante, sino teresante.

Dejo a las reflexiones lúdicas de quien esto lee la búsqueda de los contrarios, y de su correspondiente significado, de palabras como inteligente, intruso, intrínseco, inherente… y otras muchas que seguramente le surgirán sin demasiado esfuerzo.

jueves, 24 de enero de 2013

Alta médica

El uso del artículo determinado masculino 'el' en vez del femenino 'la' ante sustantivos de género femenino que empiezan por 'a' tónica es fuente de algunas curiosidades lingüísticas… y de no pocos errores. Sí, me refiero a aquello que se oye a veces de 'este agua' o 'ese aula' y similares. Pero aquí lo que me interesa son las curiosidades, y hay una que podría servir muy bien para un concurso de esos de la tele. Veamos.

Y ahora, la última pregunta, con la que puedes llevarte el bote acumulado de todo el mes: 54.200 €. (Aplausos). Ya no te quedan comodines, así que dependes solo de ti. No puedes echar mano de nadie. ¿Quieres seguir? (El concursante asiente). ¡Sí! ¡Adelante, pues! (Más aplausos). Vamos con la pregunta. (¡Tachán!). De acuerdo con las normas ortográficas vigentes, ¿qué expresión es incorrecta?:
a) el alta médica;
b) la alta médica;
c) ninguna de las dos.

Música de fondo. El concursante duda. Se pone de los nervios. El reloj va corriendo. Reflexiona. Se acuerda de 'el águila real'… y contesta que la b) es incorrecta. Más música y más tachán. Y el presentador que dice: ¡No! ¡Oh! La respuesta correcta es la… c).

¡Sí, señores! Ambas expresiones son correctas. ¡Sí! Ya sé que acabo de decir que 'la' se convierte en 'el' ante un sustantivo como 'alta'. Pero el intríngulis de la cuestión está en que 'alta' puede ser tanto sustantivo como adjetivo: el femenino de 'alto'. Y la norma de la que hablamos se aplica a sustantivos con 'a' inicial tónica, no a adjetivos.

Ambas expresiones son correctas… y de diferente significado. La a) se refiere al, digamos, permiso que te da el médico para que puedas volver a trabajar después de superar una enfermedad. La b), a una médica de altura superior a la media. Por lo tanto, son correctas las dos. Curioso, ¿verdad?

Y siguiendo con lo mismo, ¿podrías decir cuál es la diferencia entre las dos frases siguientes, suponiendo que es un médico quien las dice?:
d) A usted le corresponde el alta y a su compañero, la baja.
e) A usted le corresponde la alta y a su compañero, la baja.

Pues, la d) parece clara: el médico está diciendo que yo ya puedo volver a trabajar, pero que mi compañero todavía no. Y con la e), poniéndonos a imaginar, el médico me está diciendo que de las dos enfermeras presentes, a mí me va a atender la alta y a mi compañero, la baja.

¡La imaginación al poder!

miércoles, 16 de enero de 2013

Tintor que tintas iglesias

Ya hemos hablado en este espacio del juego que da el prefijo ex tras el último cambio normativo académico: al tener que ir pegado a la palabra, se crean palabras nuevas, con muchas posibilidades lúdicas. Dejémoslo ahí. Si quieres profundizar en el tema, no tienes más que releer 'El expreso de Guantánamo'.

Hoy vamos a seguir la misma vía pero por otra senda. En vez de hablar de palabras nuevas que se crean añadiendo el prefijo ex, vamos a hablar de palabras existentes que empiezan por ex y que, tras la nueva norma, adquieren otros sentidos que hasta ahora eran impensables. Veámoslo con algunos casos.

Todo el mundo sabe qué es un extintor: un aparato para apagar el fuego, dicho rápidamente. Pues bien, ahora esta palabra también puede designar a una persona que ha dejado de tintar, igual que un expintor es una persona que ha dejado de pintar. ¿Que qué es tintar? ¡Hombre, búscalo en un diccionario, que para eso están! Igual no es una palabra muy conocida, pero seguro que los que se dedican a ello sí que la conocen.

¿Y un excavador? Pues hasta ahora solo podía ser alguien que se dedica a excavar, es decir, a hacer en el terreno hoyos, zanjas, pozos…  Ahora, también puede designar a alguien que tenía por oficio cavar la tierra, es decir, removerla con una azada o similar.

Y yendo a la cosa escatológica, que siempre causa sonrisas, ¿qué me dices de expedito? ¿Estamos hablando de una ventosidad pequeña que, vete tú a saber por qué, ha incrementado el volumen?

¿Y si hablamos de un expediente? ¿Será alguien que acostumbraba a pederse por todas partes y ya lo ha dejado?

En fin, como decíamos, este ex da mucho juego. Seguro que tú también encuentras curiosidades exitosas. ¡Inténtalo!