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miércoles, 28 de octubre de 2015

Gentilicios ecoicos

Ya he hablado en otra ocasión (No pises los pises) de las composiciones en eco. Sí ese entretenimiento ludolingüístico consistente en crear textos, normalmente en verso, con eco. Aquí te dejo una, de cosecha propia, creada a partir de gentilicios, españoles y foráneos:

Ya la gallega llega
y me comenta: menta.
La catalana: lana.
La andorrana: rana.
La sevillana: llana.
La italiana: liana.
La mallorquina: quina.
La alicantina: tina.
La madrileña: leña.
Y el andaluz: luz.
 
La cordobesa besa.
Una noruega ruega
y se procura cura.
La orensana sana.
Una francesa cesa
y la bandeja deja.
Una polaca laca
y se barniza Niza.
La alemana mana
cual un afluente fluente.

La guineana Ana,
con la argelina Lina
y la chadiana Diana,
les arrebata Bata
al mexicano cano
y al luxemburgués burgués.

Como digo a menudo, lo importante no es el mensaje, que siempre suele dejar mucho que desear, sino el juego. ¿Te apetece jugar? ¿Sí? Busca un tema cualquiera que te pueda servir de excusa, como a mí los gentilicios, y ponte manos a la obra. Si no te sale a la primera, no te rindas. Persevera. Verás como al final consigues un resultado que te agrade. ¡Ánimo!

Voy a terminar este texto con un eco, digámoslo así, gramático:

¿Quién le coloca, loca,
a la Clotilde tilde?

miércoles, 10 de junio de 2015

Aguacero cero

En mi mundo, e imagino que en el tuyo también, cuando alguien tiene que decir que no tolera una cosa, lo dice así, sin más rodeos ni ambages:
     No tolero que me mientan
     No tolero que llegues tarde a comer, que estamos todos esperándote
     No toleramos que… [lo que sea] 

Y a nadie se le ocurre decir:
     Tolerancia cero con las mentiras
     Tolerancia cero con tus retrasos a la hora de comer
     Tolerancia cero a… [lo que sea] 

No ocurre lo mismo en el mundo político y, tampoco, en el periodístico, claro, que en asuntos de uso y abuso del idioma ambas profesiones van de la mano: unos inventan y otros repiten como loritos… sin pararse a pensar qué están diciendo y cómo lo están diciendo. 

No sé quién se inventaría eso de tolerancia cero, pero ha hecho carrera la expresioncita de marras. Algunos ejemplos:

elmundo.es 11/03/2015

telecinco.es 18/03/2015


Ahora bien, como la expresión primigenia ya se ha utilizado mucho, como ya no es novedosa, como se nos va quedando anticuada, ¿qué hacemos? Pues le damos la vuelta: en vez de seguir con lo de tolerancia cero a… [lo que sea], ahora decimos [lo que sea] cero… y nos quedamos tan panchos:

ultimahora.es 16/03/2015


 

Es decir, que ya queda menos para que, durante el próximo periodo de sequía, cuando pasen varias semanas sin que caiga una gota, empecemos a ver y oír la siguiente expresión:
 

Lo cual estará muy bien desde un punto de vista ludolingüístico (No pises los pises), pero no dejará de ser una gilimemez como las otras, ¿no te parece?

miércoles, 3 de junio de 2015

Elecciones

Me encantan las elecciones. Sí, has leído bien. He dicho elecciones, no erecciones. ¡No seas malpensado! Son parónimos, pero no tiene que ver una cosa con la otra. No vayamos a equivocarnos. Aunque, bueno, a veces se suele hablar de la erótica del poder, ¿no?, con lo cual eso de que no tienen nada que ver… 

Mejor empiezo de nuevo, que me estoy yendo por las ramas. Veamos. 

Me encantan las elecciones. No por lo político, no, que eso más bien me repele: promesas y promesas que, ya lo sabemos todos, se van a quedar en nada. Y encima nosotros venga a votarlos, cuando quizá lo que deberíamos hacer es botarlos… ¡Anda, otro parónimo! 

Mejor empiezo otra vez, que… ¡Ya te vale, Ángel! 

Me encantan las elecciones. Desde un punto de vista ludolingüístico, por supuesto. Me encantan las papeletas de los partidos con esas largas listas de candidatos. Hay ahí mucho material lúdico. Todo es proponérselo. Y yo me he propuesto pasar un rato divertido con algo tan poco divertido como la política. Te lo cuento… por si te apetece seguir mi senda. 

Puede uno empezar por buscar al candidato más corto (en número de letras, se entiende):  

            Libiu Dobre
            Se lleva el premio, con 10 letras, aunque consta con un apellido solo. 

            Ana Tello Ruiz
            Juan Peña Ruiz
            12 letras: los más cortos de los que constan con dos apellidos.

Y puede uno seguir con el candidato más largo: 

            Marta María González-Bueno Mayer Von Wittgenstein
            43 letras y un guión: ¡cómo hará para firmar! 

También puede uno buscar candidatos que tengan repetidos los apellidos: 
 
            Sonsoles Trinidad Aboín Aboín
            María Isabel Andaluz Andaluz
 Gonzalo Castaño Castaño
            Florimar Nathaly Castillo Castillo
            Juan Francisco Cerrada Cerrada
            Pedro María Corral Corral
            Lara de la Morena de la Morena
            Luisa María Fernández Fernández
            Pedro García García
            Óscar González González
            Paloma López López
            Juan Alonso Márquez Márquez
            Paloma Martín Martín
            Daniel Martínez Martínez
            Vidal Mayor Mayor
            Alejandro Merino Merino
 María Carmen Moreno Moreno
            Noemí Ruiz Ruiz
            Félix Andrés Sánchez Sánchez
            Miguel Sanz Sanz
            María del Sagrario Tejedor Tejedor
            María José Vicente Vicente

O repetidas las siglas: 

            CCC = Cristina Cifuentes Cuencas 

            MMM = Manuel Macías Manzanares
            MMM = Margarita Martín Mejía
            MMM = Marleny Morales Marichal
            MMM = Mariano Miguel Martín
            MMM = Mercedes Mayor Mayor
            Además, duplica el apellido. 

            SSS = Sonsoles Sánchez Sánchez
            También duplica el apellido. 

También se pueden buscar candidatos, digámoslo así, curiosos: 

            Luis del Olmo Flórez
            María del Prado de la Mata Riesgo
            Muy bucólicos, ¿no te parece? 

            Jesús Adriano Valverde Bocanegra
            Juan Miguel Rojo Valverde
            Muy coloridos los dos, ¿verdad? 

            Maximiliano Elegido González-Quevedo
            Este parece tener el escaño asegurado, ¿a que sí? 

            María del Alta Gracia García Gutiérrez
            Una candidata anagramática. 

            Gonzalo González Carrascal
            Fernando Aguilar Fernández
            Un candidato patronímico. 

            Miguel Ángel Diego Alonso
            ¡¡¡Con 4 nombres propios!!! 

            Diego Sanjuanbenito Bonal
            ¿No debería ser Sanjuambenito? 

O con cualquier otra característica que se le ocurra a uno. La cuestión es divertirse. ¡Hala, pues!

 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Chachachá

Hace unos meses, en Eco eco, te hablé de un divertimento ludolingüístico consistente en formar frases con sentido, siempre con sentido, en las que una sílaba se repita varias veces seguidas, cuantas más mejor.

También te decía que, para construir frases con 4 repeticiones o más, había que estrujarse bien el magín. Bueno, pues yo lo he hecho y, para que tú te animes también a pasar un rato entretenido con este juego, aquí te presento el resultado de mi estrujamiento ‘maginal’:

-       ¡Diviértete, Tete! ¡Te lo mereces!
[Eco de nivel 5te]

-       ¡Ay! Hay ayayay para rato.
[5ay, si se me tolera la inclusión de la hache]

-       Si comes mucha papa, papá, papada te crece.
[6pa]

-       El bebé bebe bebestibles.
[6be]

-       ¡Cómo bailaba la muchacha chachachá, chaval! ¡Qué maravilla!
[6cha]

-       El bebé, de la mama mama, mamá, mamoncete que es él.
[7ma]

Y, rizando un poco el rizo, llegamos a un eco de nivel ocho indicando la profesión de la muchacha que bailaba tan maravillosamente bien:

-       ¡Cómo bailaba la muchacha, chacha, chachachá, chaval! ¡Qué maravilla!
[8cha]

¿Te desvelo un secreto? El diccionario ayuda un montón al estrujamiento ‘maginal’: en él puedes descubrir palabras ecoicas, como ayayay, poco conocidas pero adecuadas para los fines de este entretenimiento. ¡Úsalo, pues!

miércoles, 21 de mayo de 2014

No pises los pises

Hacía bueno. Tras comer en el restaurante, volvíamos a casa paseando. En una esquina, un reguero líquido, amplio y de aspecto viscoso nos salió al paso. Yo no lo había visto; ella, sí. Se paró en seco y me dijo:
—¡Cuidado! ¡No pises los pises!
Enseguida nos dimos cuenta de que le había salido un juego de palabras de lo más molón… y totalmente espontáneo.

El incidente me trajo el recuerdo de aquel diálogo en eco que contábamos como si fuera un chiste en nuestra juventud:
—¡Señora! ¿Usted no nada nada?
—No, es que no traje traje.
Traje de baño, se entiende.

Traje, del verbo traer, y traje, sustantivo, son vocablos que se escriben igual. Los lingüistas los llaman parónimos. Lo mismo ocurre con nada, de nadar, y nada, sustantivo. Y también con pises, de pisar, y pises, plural de pis.

Y los parónimos son una materia prima estupenda para hacer composiciones en eco, un entretenimiento ludolingüístico del que han participado algunos poetas insignes. Se trata de crear textos con eco, de forma similar a lo del traje. Sirva de ejemplo este soneto de Lope de Vega:

Dichoso aquel que en un comprado prado,
la vida solitaria apura pura,
y entre las mieses y verdura dura,
sin que tenga jamás parado arado.

No va en los golfos desterrado errado,
ni en la ciudad con voz perjura jura,
que ni de la civil locura cura,
ni le desvela su prestado estado.

En soledad que le entretiene tiene
para blasón la disfrazada azada,
cama en su trigo, en sus rebañosbaños.

Que como a ver qué le conviene viene,
que es todo al fin de la jornada nada,
pasa felices sin engaños años.

Como nosotros no somos ni insignes ni poetas, nadie nos dirá nada por hacerlo en prosa o como queramos. Puede ser una única frase:

            Si queréis ser felices, felicidad dad.

… puede ser un diálogo:

—¿Me estás pidiendo un beso?
¡Eso!
—Pues yo no te lo doy.
¿Hoy?
—¡Ni hoy ni mañana!
¡¡¡Ana!!!

… o lo que tú quieras.

¿Te atreves a escribir con eco? ¡Venga! ¡A jugar! ¡Ar!

miércoles, 23 de abril de 2014

Eco eco

Hoy te presento otro divertimento ludolingüístico inocuo, como todos los demás de los que te hablo aquí. Mi único objetivo es darte motivos para llenar algún momento de tu ocio divirtiéndote con las palabras… que es una forma muy apañada de aprender a querer y respetar la lengua propia.

Hoy hablaremos de las repeticiones de sonidos o, mejor dicho, repeticiones de sílabas, que hacen que una frase parezca que tiene eco. No, no me refiero a esas expresiones que usamos normalmente en las que lo que se repite es una palabra entera como, por ejemplo, Esto sí que es un café café, para decir que es un café buenísimo; Hoy ando un poco así así, para decir que no estoy muy bien; o Casi casi he terminado, para decir que me queda un poquito.

No, me refiero a frases, más o menos forzadas, pero siempre con sentido, en las que buscamos que una sílaba se repita cuantas más veces mejor. El procedimiento de creación es sencillo: buscas una sílaba, la que quieras, y te estrujas el magín para crear una frase que la contenga varias veces seguidas. Un par de ejemplos:

-       Cambiaron defensa por portero
     [Lo que nos da una frase de nivel 2por (la sílaba por se repite 2 veces)]

-       Era el mejor burdel del delta
     [Lo que nos da una frase de nivel 3del]

Construir frases de nivel 2 es sencillo. Las de nivel 3 ya requieren algo más de esfuerzo. Pero lograr alguna de nivel 4 o superior, ya es harina de otro costal. Ahí sí que hay que estrujarse bien el magín. Por supuesto, cuantas más repeticiones se produzcan, mayor será el mérito y mayor la satisfacción del hallazgo. Algunos ejemplos:

-       ¡Cuidado con ese panqueque, que quema!
     [Nivel 4que]

-       Le pregunté si vivía en el piso nono y me respondió: No, nono, no. Noveno.
     [Nivel 5no]

-       El director del circo te ha elegido a ti, titi titiritera.
     [Nivel 5ti]

-       Que Francisco José te diga sí va a ir o no. Si sí, Sissi sí irá.
     [Nivel 5si, si se me permite la duplicación de la consonante]

Si el juego te agrada, con un poco de paciencia, puedes construirte todo un arsenal de ecos. Y así tendrás diversión asegurada cuando los compartas en sociedad, quizá en esos momentos de relajo tras una copiosa comida con familia o amigos en los que solemos buscar algún juego entretenido para hacer, de la digestión, el sopor soportable.

miércoles, 5 de junio de 2013

Palabras duplicadas

Con la extensión del uso de los aparatos electrónicos, la tarea de escribir parece que se nos haya vuelto más sencilla. Los programas de tratamiento de textos nos facilitan la vida, ya que nos permiten borrar palabras, reescribir párrafos enteros, añadir frases… sin demasiadas complicaciones. Además, suelen llevar incorporado algún diccionario, cuya calidad casi nunca es para tirar cohetes, pero que nos proporciona ayuda, y nos presenta la solución, cuando escribimos mal una palabra, cuando olvidarnos la mayúscula después de punto, cuando duplicamos palabras…

Y de esto último es de lo que quiero hablar hoy. De las palabras duplicadas. Pero no de las que el diccionario electrónico considera incorrectas, sino de las duplicidades correctas. ¡Sí, señores! Porque, a pesar de que el diccionario entiende que todas las duplicidades son erróneas, no es así. Hay situaciones en que es necesario repetir una palabra para que la frase esté correctamente escrita. Veamos un par de casos:

-       Más vale que te consideren listo que que te llamen tonto.

-       Dependiendo de de qué manera lo hagas, te puede costar un riñón.

En el primer caso, los dos ‘que’ son necesarios estructuralmente: uno lo pide la estructura de la comparación (más… que) y otro lo pide la estructura de la frase (que te llamen…).

En el segundo caso, también los dos ‘de’ son necesarios: uno porque lo pide el régimen del verbo ‘depender’ (se dice ‘depender de algo’, no ‘depender algo’) y otro porque lo pide la pregunta indirecta (de qué manera…).

Curioso, ¿verdad? En estos casos, seguro que el diccionario electrónico se hace un lío.

Por supuesto, en el primer caso, comunicaríamos prácticamente lo mismo diciendo, ‘Más vale ser considerado listo que ser llamado tonto’ o intercalando un ‘no’ expletivo (ver El no fantasma, febrero 2013) para decir ‘Más vale que te consideren listo que no que te llamen tonto’. Y en el segundo caso, diríamos casi lo mismo con ‘Dependiendo de cómo lo hagas, te puede costar un riñón’… pero a uno le gustan más los intríngulis. ¡Qué le vamos a hacer!